Necesitamos a los pesimistas

Las grandes transformaciones han nacido como respuesta a un análisis triste del mundo. Necesitamos cierto grado de desencanto para imaginar que otra manera de vivir es posible.
Volver a la vida

El amor, el propio y el de mi gente, me ha salvado la vida. Las enfermedades mentales existen y tenemos que hablar con tranquilidad de ellas, no debemos sentir vergüenza de padecerlas y sobre todo tenemos que ser capaces de pedir ayuda.
Mientras tanto

Casi todo lo que nos preocupa, no llega a suceder jamás. Lo dijo Churchill bellamente, “Pasé más de la mitad de mi vida preocupándome por cosas que jamás iban a ocurrir”.
La paradoja que vivimos

Se ha hecho tan evidente lo que está y ha estado mal, que cada persona parece ser más consciente de la importancia de lo colectivo. Estamos todos más pendientes de indicadores y realidades que antes pasaban desapercibidas o que se camuflaban en una infinidad de ruido que desconcentra y anestesia.
¿Cuidadana o consumidora?

Definitivamente, deseo sentirme ciudadana y no consumidora. ¿Cuándo me convertí en lo segundo? Pareciera que la conversación pública, se convirtió en un bien de consumo.
¡Gracias por decirlo!

Llevamos meses, incluso años, sometidos a una polarización radical, empezando por el Alcalde actual que ha crucificado el empresariado, ha acabado con el ecosistema del emprendimiento y nos ha envuelto en años de polarización y conflicto permanente.
Pero Petro es inteligente, ¿cierto?

La tecnocracia no es lo que los críticos de la reforma buscan. Nuestro sistema de salud tiene fundamentos ideológicos. Evidentes, los llamaría yo.
La conspiración de los silenciosos

En cada conversación en un restaurante, en una tienda, en un bus, en familia, entre desconocidos, el descontento, la rabia por ver a nuestra Medellín en este estado de agonía, la impotencia de sentir que nos están quitando, que nos están robando lo nuestro, es evidente.
Lo que está en juego

Sura, Argos y Nutresa son antioqueñas, y así deben seguir siendo. No dejaron sola a Medellín cuando más las necesitó. Es momento de devolver la solidaridad.
Para hacer bien el amor

Exigir la igualdad exige asumir la adultez. Hacerse cargo de la propia vida y reclamar el conocimiento del mundo que nos ha sido negado por nacer mujeres.