Socializada en el cristianismo

Me enseñaron a adorar algo externo, habitar la eterna culpa estructural y de arrepentirme de las acciones intuitivas ya que no eran considerada aptas.

Cuerpo libre

Las preguntas que llevo haciéndome tantos años: ¿por qué hay tanto tabú alrededor del cuerpo de las mujeres? ¿Qué hay que hacer para soltarlo? Creo profundamente en la liberación del cuerpo de la mujer.

La primera vez

No quisimos sentirnos “putas” y por eso metimos el amor en el medio, aunque pocas veces fuera amor de verdad. Nos avergonzamos de la sangre que corrió por nuestras piernas y magnificamos las sensaciones cuando al otro día en el descanso compartimos la historia con nuestras amigas.

Monólogo interno antes de un concierto

¿Agh será que estoy gastando mi vida?, ¿Cuánto tiempo tengo que usar para ser exitoso? Eso se hace estudiando, pegado del libro. No es leyendo prensa, ni conversando, ni rumbeando con tus amigos.

Una forma de vida

Últimamente escucho decir a las mamás que “hay que hacerle duelo a esa mujer que se era antes de los hijos”, y yo les añado, las que no somos madres también tenemos que hacerles duelo a esas amigas que se convierten en mamás.

Mi niña linda

Mi mayor miedo cuando me fui de Colombia fue que alguien en mi familia se enfermara o falleciera sin yo estar ahí. Y aunque lo primero que sentí después de la partida de Luiso fue angustia por mi familia, luego de llamar a todos mis familiares me seguía sintiendo igual aunque me hubieran asegurado que estaban tranquilos.

No hay candidato perfecto

Pero entre mis propias exigencias, puedo renunciar a algunas e invito a que en los próximos meses nos dispongamos todos a hacerlo para buscar una candidatura que se enfoque en unir el principal activo que tiene esta ciudad: su gente.

Abrir los ojos

Corro estos días rodeada de naturaleza, del reflejo quieto verde esmeralda de una represa, a su vez rodeada de bosque. Mi respiración a tope es el recordatorio, segundo a segundo, de lo difícil que es regresar cada día.

No apto para señoritas: cuidar al que acompaña

Quien ve al otro padecer y asume la responsabilidad vital de ser compañero en el dolor. Esos seres ven desde afuera los estragos de las enfermedades mentales y aprenden a reconocer en el mínimo indicio una tormenta.