«En Colombia no se ve bien ser libertario»

Juan Carlos, bienvenido a esta entrevista de No Apto.

La primera pregunta es sobre tu postura y sobre el país. Si uno mira la historia política de Colombia, ¿hemos sido un país más liberal o más conservador?

Juan Carlos Losada:

Digamos que este es un país que es muy conservador. Yo diría que depende en qué área. Porque también ha habido muchos gobiernos liberales, pero depende desde qué perspectiva diga uno liberal o conservador.

En realidad, cuando uno piensa en temas que tienen que ver con las costumbres, la moralidad pública y demás, este es un país que es tremendamente conservador. Ahora, este país también ha tenido gobiernos que económicamente han sido mucho más liberales. Y cuando uno ve los momentos de crecimiento de la economía colombiana, ha sido justamente cuando han sido los liberales quienes han estado en el poder, mucho más que los conservadores.

Yo diría que el tema entre liberales y conservadores habría que dividirlo en dos cosas. Por un lado, lo que tiene que ver con la visión económica, si se quiere, y lo otro tiene que ver con las libertades individuales y los derechos de los ciudadanos. Yo creo que Colombia, en los segundos, es un país terriblemente conservador.

Yo que me he tenido que enfrentar, digamos, a esas moralidades, en el Congreso de la República, que impiden la regulación de la eutanasia, que impiden la regulación del cannabis, que impiden, si se quiere, la discusión sobre el Estado laico y demás. Lo sé perfectamente porque ahí no es solamente el Partido Conservador, sino que ahí es cuando aplica el dicho para todos los liberales.

No Apto:

Claro. Bueno, y en ese sentido, con esa lucha ideológica liberal, sabemos que estamos en un país altamente polarizado, particularmente en estos tiempos.

Y ahí la pregunta que nace es: ¿ser liberal hoy en día es una posición ideológica clara o tal vez es una forma menos ambigua de decir que eres de centro?

Juan Carlos Losada:

A ver, preguntando partidariamente, ¿qué quiere decir ser hoy del Partido Liberal colombiano?

Y en realidad hay una gran contradicción, porque el Partido Liberal colombiano tiene varias tendencias en su interior. Una de ellas se ha venido marchitando con los años, que creo que es el ala que yo represento.

Y esa ala que yo represento es el ala social-demócrata del Partido Liberal colombiano. Es decir, que en términos del manejo del Estado y de la economía, creemos que el Estado está para jugar el rol de cierre de brechas, que es justamente el Estado quien tiene que jugar el rol de equilibrio de la cancha, que es exactamente el Estado quien tiene que encargarse de formular políticas públicas que propongan hacia una mayor justicia social. Eso es lo que, en definitiva, representa históricamente el Partido Liberal colombiano.

Para mucha gente por fuera de Colombia que no entiende qué quiere decir liberal en Colombia, pues un liberal, en otras partes del mundo, puede ser un estilo milenio. Una persona que cree que el Estado simplemente es una perturbación, que el Estado simplemente es, si se quiere, un estorbo para la libertad, el libre arbitrio de los ciudadanos que debería regular las relaciones humanas.

No. Los liberales en Colombia que somos social-demócratas, nuestro partido hace parte de la Internacional Socialista, aún creemos que el Estado sí tiene un rol de equilibrio de la cancha.

Y luego, pues somos liberales en el sentido más clásico, que es el de permitir que la gente tome decisiones por sí misma, que la gente tenga la capacidad autocrítica de decidir qué le conviene para su vida íntima y qué no, y entonces ahí entran los temas de los derechos, si se quiere.

Desgraciadamente en el interior del Partido Liberal hay muchas fuerzas reaccionarias, hoy en ambas visiones. Es decir, hay gente que cada vez tiende más hacia una visión más conservadora de la economía y del Estado y que, por supuesto, simultáneamente son muy conservadores en lo que tiene que ver con derechos ciudadanos y libertades ciudadanas.

Nosotros representamos, si se quiere, lo contrario de eso.

Creemos que el Estado está para regular la sociedad y que debe hacerlo en favor de quienes más lo necesitan y al mismo tiempo un respeto absoluto por la decisión de la libertad humana hacia adelante.

No Apto:

En los últimos años el libertarianismo ha ganado visibilidad en países como Argentina. En Colombia algunas figuras también han intentado reivindicar esa corriente o autodefinirse como libertarias.

¿En qué se diferencia un libertario en Colombia de lo que usted entiende por liberalismo, especialmente desde la tradición socialdemócrata que defiende?

Juan Carlos Losada:

Pues digamos que los libertarios en Colombia no han logrado que, digamos, pues eran todos los que promovían las ideas libertarias, también Reisberg y otros, que son, digamos, quienes creen que el Estado debe desaparecer y que el derecho de reinar es la ley del más fuerte, básicamente.

Porque donde no hay Estado, donde hay es la ley del más fuerte y entonces quienes son más fuertes, porque vienen, digamos, de familias alineadas o porque tienen una mayor inteligencia que nosotros, o porque pueden usar, digamos, en su fortaleza física, en su favor, lo que sea, en cualquier situación en la que haya uno más fuerte, a ellos les parece que eso es la naturaleza humana.

A otros nos parece, por el contrario, que la naturaleza humana tiene mucho más que ver con la compasión, con la solidaridad, con el trabajo en equipo, con la posibilidad de construir dentro de la diferencia, dentro de la posibilidad de que aquellos que tienen menos también tengan un equilibrio en la cancha. En fin, esas son dos visiones del mundo completamente distintas.

Ellos han decidido que eso se llama libertad y que lo otro no se llama libertad, que lo otro es el coartamiento de la libertad de quienes son los fuertes, independientemente de cómo le vaya a todos los que no tienen las mismas fortalezas, por la razón histórica, morfológica, biológica, que sea.

Entonces, claramente eso en Colombia no se ve muy bien, porque Colombia tiene una historia, digamos, de segregaciones históricas inligables, por ejemplo, con las comunidades indígenas, con los pueblos afros, aquí hubo, si se quiere, esclavitud.

Entonces, evidentemente, aquí hay una historia que pesa de una manera completamente distinta a lo que podría ser, por ejemplo, Argentina.

Entonces, claramente en Colombia no se ve bien ser libertario.

Y creo que además la popularidad de hoy del presidente Gustavo Petro lo que muestra es que aquí sigue habiendo un país de reivindicación ciudadana, de reivindicación social, en términos de las necesidades de la construcción de justicia.

Y por supuesto que lo libertario es todo lo contrario. Ahí es: sálvese quien pueda, miren a ver ustedes qué hacen, que nosotros vamos a seguir para adelante, ojalá sigan ustedes.

En fin, ese no es el camino en el que está la política colombiana de hoy.

No Apto:

Hace poco escuché decir al escritor Ricardo Silva Romero que el Partido Liberal; al igual que otros partidos tradicionales, está cómodo jugando en la B. Está cómodo siendo una bisagra del poder ¿qué opina de esta postura?

Juan Carlos Losada:

Bueno, no diría que los liberales, en términos partidistas, los miembros del Partido Liberal colombiano estén cómodos con César Gaviria. Le da seno a él, ¿cierto? Él cree que el partido es él, ¿cierto? Entonces él dirá: los liberales estamos cómodos de esta manera. Falso.

Los liberales no estamos para nada cómodos en un partido que no tiene posiciones claras, en un partido que no promete absolutamente nada a la sociedad, en un país que se quiere discutir una visión de país a largo plazo.

Los liberales con eso no nos sentimos cómodos.

Le es muy útil a César Gaviria, ¿por qué? Porque César Gaviria sale a criticar a Gustavo Petro, ¿cierto?, sin parar, a pelear con Gustavo Petro. Lo hizo de la misma manera con Iván Duque.

¿Se recuerdan que en el paro nacional sí hubo alguien que fue crítico de Iván Duque? Pero justamente César Gaviria todos los días le disparaba al presidente Iván Duque.

Pero por debajo de cuerda sus alfiles más cercanos gozan de las mieles del poder de esos gobiernos. Y entonces esa es una situación muy cómoda, porque pareciera que el partido tiene una voz, pero en realidad el partido hace todo lo contrario de lo que esa voz está cantando.

Yo le recuerdo, por ejemplo, que en el gobierno de Iván Duque ni uno solo de los gaviristas votó a favor de las mociones de censura de los ministros, aunque el presidente Gaviria reclamaba la moción de censura de los ministros. Y que en este gobierno, por ejemplo, él se ataca fuertemente a la reforma a la salud, pero son los representantes a la Cámara de César Gaviria los que permitieron que pasara la reforma a la salud en la Cámara de Representantes.

Entonces esta es una estrategia clásica que en inglés se llama **good cop, bad cop**. Policía bueno, policía malo. Y entonces el uno hace un rol y los otros cobran. Y entonces así van tranquilos.

Por eso yo he dicho que toda la bancada del Partido Liberal que votó por César Gaviria para que volviera a ser —bueno, que fungió sin ningún proceso democrático por procesos realmente autoritarios en la Convención Nacional Liberal— a César Gaviria como presidente del partido, son gaviristas de día y luego por la noche van al Congreso de la República y votan por Petro absolutamente todo lo que Gaviria critica.

Entonces, pues evidentemente ahí no hay ninguna posición real de país. Ahí no hay, digamos, un voto que esté basado en unas posiciones políticas claras, en unas ideas claras, sino en el acomodamiento puramente burocrático y César Gaviria lo ha permitido.

De hecho, César Gaviria lo ha aupado. Ese acomodamiento político de las fuerzas liberales en los congresos. Porque dicen: yo me pronuncio por aquí, ustedes hablan su relacionamiento con el Congreso de manera en operación avispa.

No es un relacionamiento institucional del partido con el gobierno de Petro o con el gobierno de Duque, sino que cada congresista es sálvese quien pueda, cada cual negocia con el gobierno sus votos como le da la gana.

Y entonces tenemos un partido fracturado, un partido roto, pero además un partido sin norte y dolor. Esto es toda consecuencia de las decisiones de Gaviria.

No Apto:

Usted ha sido crítico de la situación actual del Partido Liberal y, aun así, insiste en dar la disputa desde adentro.

En ese contexto, ¿por qué no considerar un proyecto político como el Nuevo Liberalismo? Y si la reconstrucción del liberalismo debe darse dentro del partido, ¿qué cinco colombianos invitaría usted a liderar esa renovación?

Juan Carlos Losada:

¿Por qué no irme al Nuevo Liberalismo?

Primero, porque no es posible jurídicamente.

Y en primera instancia, no es posible jurídicamente porque en el Congreso se acabó el transfuguismo. No se pudo pasar el transfuguismo y entonces eso implicaría que yo hubiera tenido que renunciar a mi curul hace ya más de un año y medio.

Esa es una decisión muy difícil de tomar para todos los políticos.

Usted tiene todos los políticos de opinión. Usted coge la lista de los diez mejores representantes a la Cámara del país y todos hubieran querido irse de su partido. Todos. Los del verde, los del liberal, los del conservador, todos hubieran querido salirse de su partido. Eso no se pudo y entonces nos toca dar la batalla al interior de los partidos.

El Nuevo Liberalismo, si bien me parece un partido más transparente hoy que el Partido Liberal, no representa tampoco las verdaderas ideas socialdemócratas.

Es decir, ¿usted ve a Carlos Fernando Galán representando las ideas de su papá? De ninguna manera. Carlos Fernando Galán es un alcalde que prefiere una línea tecnocrática, al que no le interesa para nada la lucha social, al que no le interesa para nada el equilibrio, si se quiere, de la cancha para los menos favorecidos. Esa no es su bandera política. Él se eligió con una bandera política más bien de la derecha, que es la seguridad. Que por supuesto todos los bogotanos la adolecemos de seguridad. Esta ciudad parece ciudad gótica básicamente últimamente. Pero él se eligió con ese discurso que no ha sido capaz tampoco de concretar. Hoy Bogotá camina muy insegura.

Entonces yo creo que el Nuevo Liberalismo hoy no es un partido socialdemócrata, es un partido más bien de centro-derecha.

Entonces yo no me veo representado ahí.

Yo creo que yo soy una persona de centro, pero en un centro social, como lo dice la palabra socialdemócrata básicamente.

Entonces yo no me veo hoy muy representado en el Nuevo Liberalismo.

Mire usted quiénes son las figuras que le está proponiendo al país el Nuevo Liberalismo en esta elección a Congreso y usted verá que son personas que están plenamente en la centro-derecha cuando no en la derecha.

Por ejemplo, Juan Manuel Galán decidió apoyar a Rodolfo Hernández en segunda vuelta.

Es decir, ahí hay un marcaje, una línea política que por supuesto a mí no me apetece.

Y cuáles serían los liberales a los que yo llamaría, si se quiere, para reconstruir el Partido Liberal. Yo le diría que posiblemente Cecilia López Montaño, posiblemente Héctor Riveros.

Yo le diría, por ejemplo, que me encantaría ver de nuevo a Alfonso Gómez Méndez. Yo le diría que me parece ver a Alejandro Gaviria, por ejemplo. Con eso ya son cuatro y conmigo cinco. Con eso ya armamos la vaina. Con eso ya hay un combo. Con eso ya armamos un combo.

No Apto:

Hace poco usted publicó un video desde la sede del Partido Liberal en el que hace una crítica fuerte al rumbo actual del partido.

¿Qué mensaje quiso enviar con ese gesto y a quién iba dirigido?

Juan Carlos Losada:

Bueno, pues es que es la realidad.

Es decir, era una forma muy gráfica de comparar la historia del Partido Liberal con la actualidad del Partido Liberal.

Descolgar la foto de Rafael Uribe Uribe para tener que colgar la de Pulgár.

Descolgar la foto de Jorge Eliécer Gaitán para tener que poner la de Bedoya y la de Lopena.

Descolgar la fotografía de Carlos Galán para tener que poner a Richard Aguilar.

Es la desnaturalización total del liberalismo.

Eso no hay nada más que decir.

Entonces, yo espero que el presidente Gaviria haya entendido ese video rápidamente.

Cómo el Partido Liberal de 180 años de historia versus lo que va a entregar César Gaviria una vez que termine su periodo como presidente del Partido Liberal colombiano.

No Apto:

Para terminar con una pregunta más ligera: usted se declara abiertamente animalista y vegano, y entiendo que evita cualquier producto que provenga de los animales.

Entonces, siendo tan defensor de los animales, ¿por qué no le gustan los delfines, los lagartos y los camaleones… cuando aparecen en la política?

Juan Carlos Losada:

Mira, la última vez que respondí a esta pregunta, se me hundieron las corridas de toros porque la señora Ana Rogelia Monsalve mostró el video en el que yo decía que era al contrario, que decía que el Congreso estaba lleno de una fauna tremenda.

Y entonces me dijeron: ¿y qué tipo de animales?

Y yo dije: pues hay lagartos a la lata.

En la política colombiana, elefantes.

Orangutanes.

En las leyes de la república, las que usted crea.

En fin, hay todo tipo de fauna en la política colombiana.

Pero obviamente, todo eso es absolutamente metafórico.

Digamos, es metafórico, pero al mismo tiempo también medianamente insultante para lagartos, orangutanes, hipopótamos y delfines.

No Apto:

¿Y cuáles son más peligrosos? ¿Los delfines que se cuelan en las listas o los camaleones que se acomodan como mejor les place?

Juan Carlos Losada:

Yo creo que son de la misma naturaleza. No hay mucha diferencia entre los unos y los otros.

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