Presidencia.
Sustantivo femenino.
Se conjuga sin dificultad:
llegué,
estoy,
dejé.
Más difícil:
entendí.
En la Casa de Nariño
las puertas no se abren del todo.
Nuevo aire circula,
pero no oxigena.
Se habla de decisiones.
En plural.
Como si el número
redujera la presión.
La presidencia no espera.
Ocurre.
Se ajusta el tono de las voces
sin que nadie lo anuncie.
Las frases aprenden su forma correcta
antes de ser dichas.
Las dudas se distribuyen
como si ya vinieran organizadas.
Aquí las palabras
no significan nada:
mantienen la superficie estable.
Cambio: desplazamiento leve de lo mismo.
Reforma: reordenamiento del mismo contenido.
Pronto: tiempo sin llegada prevista.
La realidad entra tarde.
Permanece poco.
No se adapta a la secuencia.
Se dice: gobernar.
Pero lo que se observa
es una continuidad que se corrige a sí misma
para no romperse.
Todo permanece en su lugar
incluso cuando cambia.
La presidencia no se ocupa.
Se domina.
Y cuando deja de hacerlo,
no hay vacío:
solo otra forma de continuidad
que aún no ha sido nombrada.
Por ahora, en esta hora: mala hora.
Cuestión de tiempo.
Otros escritos de este autor: https://noapto.co/juan-carlos-ramirez/