Cuando Cepeda no lee

Luego del parrandón que se armó en la cárcel de Itagüí, en el que estuvieron algunos de los participantes de una de las mesas de diálogo de paz urbana que estableció el Gobierno nacional, le preguntaron al candidato oficialista Iván Cepeda qué pensaba de lo sucedido. “De mí no esperen declaraciones contra la paz”, dijo, resumiendo así una posición ética que puede ser encomiable, pero que no responde verdaderamente a lo que se le estaba preguntando.

Cepeda, que se ha presentado como el arquitecto de la Paz Total, parece desconocer que la rabia con la que reaccionó parte del país al ver lo que estaba pasando en la cárcel no se basa en que la gente esté en contra de la paz o de la negociación con grupos delincuenciales —aunque en las encuestas la desaprobación a estos mecanismos crezca cada vez más—, sino en que, durante el Gobierno que él dice representar y, además, querer continuar, han aumentado el control territorial criminal, los homicidios, los cultivos de coca, la extorsión y el secuestro, entre otros indicadores que ponen a la población civil en un panorama complejo, mientras los capos de la mafia cantan vallenatos y son puestos como actores políticos arriba de una tarima por el propio presidente de la república.

El candidato de izquierda, acostumbrado a leer sus discursos y a no saltarse ni una coma de lo escrito por él y sus asesores, dejó entrever que, cuando no está respondiendo al pie de la letra lo que se le pregunta, no solo es confuso, sino cínico, y que, fuera de texto, lee mal, muy mal, los logros del Gobierno nacional que dice representar y los avances de su programa bandera.

Es cierto que una parranda no debería acabar con una mesa de diálogo por la paz, pero también es cierto que esas mismas mesas cada día pierden más legitimidad, no han beneficiado a las personas más vulnerables del accionar de los delincuentes y se mantienen gracias a una especie de pacto tácito en el que los criminales “se hacen pasito” con el Gobierno mientras se hable de beneficios para ellos.

Cepeda, que se precia no solo de leer muy bien sus discursos, sino de leer de manera muy precisa a Colombia y sus necesidades, no ha sido muy inteligente a la hora de ver que la Paz Total fue un fracaso porque, desde el principio, no tuvo un norte claro, una agenda conocida, declaraciones conjuntas de avances entre las partes ni puerto de llegada; y que sí sirvió para que los grupos delictivos se fortalecieran y siguieran atemorizando a las poblaciones, tanto en el campo como en las ciudades.

Doctor Cepeda, si usted gana la presidencia, va a tener que hacer algo: leer mejor lo que fue y no fue la Paz Total y levantar las mesas para priorizar el combate frontal a los grupos criminales.

Otros escritos de este autor: https://noapto.co/daniel-yepes-naranjo/

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