Cepeda y una campaña calculada

Pasadas las elecciones a Congreso de la República y las consultas para elegir a los candidatos presidenciales que irán a primera vuelta, se aclara el panorama en la grilla de partida, aparecen encuestas más filtradas y se empiezan a ver campañas con estrategias más consolidadas.

La campaña más fuerte hasta ahora sigue siendo, por mucho, la de Iván Cepeda Castro, el candidato oficialista de extrema izquierda que no baja del 35% de intención de voto y que cuenta con un contexto político con viento a favor no sólo por factores “externos” a la misma (ej.: aumento excesivo del salario mínimo) sino por decisiones y posturas que se han tomado desde ésta y que, aunque indignen a unos u otros, no han salido del sombrero del candidato, fueron bien pensadas, y hacen parte de una estrategia de posicionamiento de sus nichos de cara a la segunda vuelta.

En menos de dos semanas, Cepeda hizo un movimiento político y tomó una postura ideologica que reforzaron sus raíces en sus propios públicos, pero que sus críticos más acérrimos ven como dos errores que no son tal y que, por el contrario, son dos aciertos que, en términos de comunicación política, siguen haciendo de esta candidatura la más fuerte hasta ahora: el nombramiento de Aída Quilcué y mencionar a Antioquia en un discurso como “la cuna de la parapolítica, de la narcoeconomía y del terrorismo de Estado”.

Con lo primero, el nombramiento de Quilcué, el candidato del Pacto selló la narrativa que se viene defendiendo desde ese espectro político los últimos años: la del poder al pueblo, a los excluidos, a los “nadie”. Cepeda sabe que la primera vuelta es definitiva para agrupar a los convencidos, que la estrategia más efectiva es la de tirar hacia los lados esperando que el efecto rebote deje sólo dos espectros en contienda y que la movida, por ahora, no es irse hacia el centro, sino seguir consolidando su base en los círculos que han sido la viga fundamental del proyecto petrista.

Con lo segundo, la mención a Antioquia como “la cuna de la parapolítica, de la narcoeconomía y del terrorismo de Estado”, Cepeda le está hablando a sus votantes más acérrimos empujando a la acera del frente a todos los que jamás votarían por él, y estos últimos, satisfaciendo al candidato, salen a responder reforzando la pertenencia de cada nicho a su propia trinchera. 

Yo estoy casi seguro de que Cepeda no cree que Antioquia haya sido la cuna de todo lo que la tilda, es un hombre estudiado y muy inteligente, pero sé que él mismo sabe que esas posturas lo acercan y consolidan aún más dentro de sus defensores y lo ponen en un escenario espejo que le conviene: el uribismo y la derecha contra él.

En la campaña de la izquierda hay estrategia y táctica. No son una horda de enfurecidos como los quieren hacer ver y, por eso, van punteando en las encuestas, siguen marcando la agenda de la discusión y, a este paso, llegará fortalecidos a segunda vuelta para enfrentar a dos probables contendores que parecen aferrados o a que ocurra un milagro o a que el país que tiene en su cabeza sea el país real cuando se despierten de su siesta eterna.

Otros escritos de este autor: https://noapto.co/daniel-yepes-naranjo/

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