Dicen que el blanco no es un color. Estoy de acuerdo. El blanco es una contradicción. Una nube puede ser niebla, figuras, tormentas, remolinos, huracán… Las brumas de Francisco Antonio Cano que —como si en las noches bajaran a escuchar los rumores del agua— destapan el día trepándose despacio desde el río hasta el cielo; las nubes onduladas, incomprendidas y arrugadas en El campo de trigo con cipreses o en La Noche Estrellada de Van Gogh; las nubes en La condición humana, La búsqueda de la verdad o en La Memoria de René Magritte… Las nubes…
El comienzo. “Blanco fue mi nacimiento, morada fue mi niñez, verde fue mi voluntad y negra fue mi vejez”, dice la antigua adivinanza sobre la palma real en El Monte de Lydia Cabrera. La página vacía. El lienzo desafiante. Un examen sin respuesta. El tablero. El humo. Las cenizas del tabaco. La sal y el azúcar. La yema del huevo. Las yemas de los dedos. Una pelusa. El viento. Un diente de león.
El pánico. Los fantasmas. Slenderman. El demonio en La Pasión de Cristo. Jesús crucificado. Voldermort. Drácula. Frankestein. Moby Dick. El dios Pan. Lo monstruoso en Lovecraft. El Dios Blanco de Mónica Ojeda. Las vámpiras de Clemente Palma. Los colmillos. Los ojos en trance. La baba blanca de la convulsión. El purgatorio. El cuerpo muerto. Ay de quien, caminando en el bosque en una noche sin luna, se encuentre una figura blanca al acecho. Ay de quien le vea la sonrisa de colmillos.
Obatalá. Un Ave María. La antigüedad. La almohada. El número once. La Luna. El caballo blanco. El abdomen de los lagartos y anfibios. El abdomen de un avión. El cielo de Lima y el Cielo sobre Berlín. Invierno. Nieve. Nevado del Ruiz. Kilimanjaro. Taj Mahal. Tomar el té. El único color que compartían las casas campesinas liberales o conservadoras. La arepa con quesito. El queso mozzarella. Las sillas Rimax. El ajo. El arroz. Los fideos. El helado de vainilla. Las canas.
La ansiedad. El ataque de pánico. El mareo. Mi cara cuando me pusieron la primera inyección. Desmayarse. La baja presión. El hospital. La enfermedad. El algodón. El Parkinson. Los dientes, únicos huesos que se atraviesan, chismosos, en el beso. La última cara de mi abuelo. El afán. El deprimente “ruido blanco”: síntoma de la escurrida cotidianidad. Susurrar. La seda dental. Las oficinas. Los cubículos. El minimalismo. Las salas de espera. El Dios Blanco de Kornél Mundruczó. El Libro Blanco de Han Kang.
El final. El fondo del túnel. La calavera. El más allá. Los esqueletos de mujeres y hombres muertos de hambre. Lo que busca la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas. Lo que buscó la Comisión Internacional sobre Personas Desaparecidas tras las guerras de los Balcanes.
¿De qué color es el blanco?
Otros escritos de este autor: https://noapto.co/martin-posada/