Vaca – acciones

El sismo del 10 de agosto terminó, sin embargo, la emergencia está lejos de hacerlo. Mientras miles de familias siguen buscando refugio, una escuela segura donde enviar a sus hijos y respuestas sobre sus seres queridos desaparecidos, el pastor y ministro de vivienda, Jaime Andrés Beltrán, se fue de vacaciones a la playa.

Pero no seamos maliciosos. Tratándose de un hombre de fe, habrá que pensar que no fueron vacaciones, sino una peregrinación. Dios guio sus pasos hasta Santa Marta para iluminarlo en este mar de lágrimas que es Colombia. Quizá desde la playa encontró la inspiración necesaria para regresar a reconstruir las 26.392 viviendas destruidas y los 197 edificios colapsados.

En un comunicado publicado en sus redes sociales, el funcionario aseguró que siguió trabajando desde el balneario donde se encontraba y recuerda que “de nada vale construir grandes cosas en el país si destruimos lo que es más importante: la familia”. La frase llama la atención porque quien habla de proteger el hogar decidió irse de paseo con el suyo, mientras cientos de familias siguen esperando noticias de sus seres queridos atrapados entre un mar de cemento. Vale la pena recordarle al ministro las palabras de otro ministro, este sí del reino de Dios: “Lo que sale de la boca muestra lo que abunda en el interior de la persona” (Lucas 6:45).

La discusión sobre el descanso no es el centro de la indignación, ni tampoco el hecho de que un funcionario tome vacaciones. Se trata del momento, del cargo y de la escena: mientras miles de colombianos siguen luchando por superar una tragedia que les arrebató su tranquilidad, el ministro de vivienda encontró descanso en las olas del Caribe.

Ahí estuvo la diferencia entre lo que hizo el ministro y lo que hacemos los ciudadanos: mientras él buscaba dónde descansar, los colombianos hacemos vaca. Ponemos plata cuando hace falta, comida cuando escasea y manos cuando no alcanzan. Esa es la lógica de una vaca: cada quien pone lo que puede para ayudar a quien más lo necesita.

El ministro Jaime Andrés también quiso poner de su parte. Según explicó, su escapada a la playa no le impedía seguir trabajando ni responder con urgencia a las necesidades de los colombianos. Habrá que concederle, entonces, una nueva manera de entender las vacaciones: vaca-acciones. De esta manera podríamos reconocer que desde la hamaca lo dio todo por el país, atendió la emergencia sin descanso y sudó la gota gorda para que las cosas sucedieran.

Ninguna explicación alcanza para justificar la desconexión con la realidad que mostró el encargado de la cartera de vivienda. Su declaración, tan distante de las necesidades de las víctimas, deja en evidencia una falta de sensibilidad frente a la responsabilidad que el cargo exige en una tragedia como esta. Al finalizar el video, el ministro pastor envió una bendición al pueblo colombiano. Ojalá que, después de tanta oración, recuerde el viejo adagio: “A Dios rogando y con el mazo dando”.

Los colombianos seguiremos haciendo vaca y poniendo lo que esté a nuestro alcance para ayudar a quienes más lo necesiten. Lo que no podemos hacer es reemplazar al Estado en las responsabilidades que le corresponden, por más indignante que resulte ver de vacaciones al ministro encargado de liderar la reconstrucción del país. 

Empezó la Patria Milagro. 

Otros escritos de este autor: https://noapto.co/juan-carlos-ramirez/

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