Para escuchar leyendo: Qué lástima me da, Un Título Viejo.
Querida izquierda, perdiste.
Vos debés pesar que la derrota fue apenas el domingo 21 ¿Cierto? Pero viene de más atrás, de los tiempos que vos aún creías felices. Dejáme que te hable mirándote a los ojos, bajále un poco al ruido de estos días.
Yo no te voy a analizar las causas por las que tu campaña naufragó; ya bastante están haciendo quienes se consideran expertos, dentro y fuera de vos, para dar con las razones del segundo lugar.
Pero sí quiero meter el dedo en la llaga, quiero emplazarte a un debate como dijeras hace meses. Hacéte cargo de esto, entendé que la culpa no la tenemos los ciudadanos, que no somos un país de mierda ni unos cafres malagradecidos por el no votarte. El pecado no es nuestro por no entenderte, el pecado es tuyo por desdibujarte, por traicionarte, por fallarte y fallarnos.
Pocas izquierdas en el mundo occidental tienen tras de sí la historia de resistencia que vos tenías, la legitimidad de tus reclamos, la evidencias de tus razones. Vos sobreviviste a un genocidio, carajo; que este país no ha podido entender que fuiste victima de un proceso sistemático de exterminio que cobró la vida y el exilio de tus mejores mentes, de tus más avanzadas posturas, de tus más tenaces inteligencias. Supiste hacerles frente a los extremos que decían enarbolar tus banderas e insistir con la bandera blanca para reconciliar a este país. Con vos, en vos, se alzaron muchas de las voces más dignas que tuvimos en el debate público. Supiste ser oposición, supiste ser minoría, supiste abrirte caminos.
Por eso duele más lo que te hicieron, lo que te hiciste. Te llenaste de figuras pop, incapaces de pensar el país más allá de los odios y los hijueputazos, con el fondo de una oblea, agazapados en la avaricia de dinero y de poder. Te lideraron megalómanos, alcahuetas, reproductores de los peores vicios que vos combatiste en los gobiernos de antaño. La corrupción fue transversal, la inseguridad y la violencia creció sin explicación. Tu presidente se burló en la cara de las víctimas, de los colombianos, de quienes confiaron en él, y vos lo permitiste, y vos lo aplaudiste.
Permitíme renunciar a todo intento de originalidad, y ponerte de frente al espejo que la murga uruguaya Un Título Viejo te construyó en su cuplé Los líderes mundiales que inspira esta columna/carta:
Vos tenías que ser distinta, la política elevar,
a vos había que exigirte la dignidad.
Seguís en la chiquita, jugando a fogonear.
A vos hay que pedirte la honestidad intelectual,
que vuelvas a la altura del brazo popular,
moverte de la silla y ponerte a laburar.
Volvé a ser esperanza, batalla cultural.
Volvé a defender nuestra alegría porque al final
tenemos que aguantar, lo que hay que aguantar.
Porque la derecha se lleva a los pibes
que vos decepcionás.
Y es así, y fue así. Vos no podías fallar, vos no podías fallarnos y nos fallaste; y te fallaste.
Respirá profundo, volvé a encontrarte con vos misma, y recuperá la bandera de la dignidad y de un modelo de país serio y para todos. No rodeés a quien quería ser presidente, sino a quien quiera gobernar. Recuperá la alegría y volvé a la altura de lo que fuiste, sobre todo de lo que podés ser. Tenés los ejemplos, tenés la vara en Carlos Gaviria, en Bernardo Jaramillo, en Héctor Abad, en Gerardo Valencia, en Patricia Ariza, en María Cano. Tenés material para ser mejor, tomáte en serio y tomá en serio al país.
¡Ánimo!
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