Izquierda, homofobia y machismo

Circula una imagen en las redes de la derecha que dice: la izquierda se vuelve misógina si la mujer es de derecha; clasista si el pobre es de derecha; homofóbica si el gay es de derecha; racista si el negro es de derecha. Acertado, para la muestra dos ejemplos: hay ataques coordinados de los influencers de izquierda a Paloma Valencia por su peso, sin un sin provocar la mínima indignación del movimiento feminista. O Petro llama a Oviedo un conjunto de “plumas y lentejuelas”, sin que genere mayor molestia entre los sectores diversos que lo apoyan. No les importa ni las mujeres, ni la diversidad ni las personas, solo promover la agenda de la izquierda.

La supuesta inclusión de la izquierda nunca ha sido real, pues incluso desde su fundamento filosófico, jamás ha estado la búsqueda de la libertad de los individuos, y por eso, ante la mínima contradicción, saltan los breques. Eso explica, por ejemplo, que no sea raro ver a íconos de la izquierda, como la periodista – más opinadora que cualquier cosa – Ana Cristina Restrepo (sí, la misma que, feliz y sin inmutarse, entrevistaba en Eafit a Sandra Ramírez, a quien decenas de testimonios de exguerrilleras de las FARC la acusan de haber sido proxeneta y obligarlas a abortar) descalificando a José Manuel Restrepo, ¡atención! Por su color de piel, una barbaridad atávica que, sin duda, sería condenada con más vehemencia si el sujeto no fuese “blanco”.

No sé si la fórmula Paloma – Oviedo será exitosa electoralmente, pero al menos ya lo es desnudando a la izquierda en su hipocresía. Es verdad que ya había bastante evidencia, viendo los cuestionados perfiles de quienes han integrado las listas del Pacto Histórico (por ejemplo, Álex Flórez será nuevamente senador), el papel de adorno que ha jugado Francia Márquez, o las declaraciones de Petro diciendo “nadie que sea negro me va a decir…”. Pero bueno, no sobra más claridad y es contundente la hipocresía que ha expuesto esta unión electoral entre el centro y la derecha.

La izquierda ha intentado vender como una contradicción ser gay, mujer o negro y no pertenecer a sus toldas. Cuando la historia demuestra todo lo contrario, en la existencia de la humanidad lo constante ha sido la discriminación, la pobreza extrema, la violencia y el sometimiento, excepto por el breve periodo que coincide, no casualmente, con la consolidación del capitalismo en Occidente, donde la prosperidad y la libertad han llegado a niveles que solo la ciencia ficción habría imaginado.

Y, en realidad, es la izquierda la que está dispuesta a aliarse con los peores enemigos de Occidente y de la libertad, para borrar esta rareza que ha construido la humanidad y que es la prueba viviente de su fracaso.

Otros escritos de este autor: https://noapto.co/jose-valencia/

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