Unidos  

Una campaña presidencial no puede ser vista únicamente como un fin. De hacerse así, lo que se tiene es una obsesión por el poder, no por el servicio. Por eso, independientemente del resultado que obtenga mi candidato, Aníbal Gaviria Correa, en el camino he aprendido de un líder, un hombre —y una familia— que tiene una profunda convicción por servir; y por servir con alegría.

Aníbal Gaviria hizo buena parte de esta campaña por el país en bicicleta, un medio de transporte que representa los valores que necesita Colombia: la sencillez, el esfuerzo, el equilibrio y, sobre todo, el trabajo en equipo.

Los integrantes de la Gran Consulta, de la que hace parte Aníbal Gaviria, han privilegiado la «coompetencia» (cooperación y competencia). En otras palabras, la unidad no como unanimidad, sino como el encuentro en las diferencias para ofrecer una alternativa viable con propuestas y soluciones. Los mismos integrantes de la Gran Consulta han visto en Aníbal —como yo lo he podido constatar— a un caballero, uno de esos valores escasos en la política.

Aníbal Gaviria es un líder que atiende, que escucha, que dice lo mismo en público que en privado. Es un líder de convicciones férreas, aun reconociendo que algunas de esas posiciones pueden resultar impopulares en términos políticos. Aníbal Gaviria es un líder capaz de señalar y construir un sueño colectivo de desarrollo, como lo ha hecho en Medellín y Antioquia.

Este 8 de marzo voto por Aníbal Gaviria porque fue el último de esos alcaldes que impulsó la gran transformación urbana de Medellín; voto por él porque tiene la convicción de actuar en la agenda climática y porque es capaz de sacar adelante grandes obras de infraestructura social. Mi voto es por Aníbal Gaviria porque es el abanderado de la descentralización en el país, lo que sería una verdadera transformación para acabar el chantaje entre los niveles de gobierno, la intermediación perversa del legislativo y el olvido de tantas regiones.

Voto por Aníbal Gaviria por su sensibilidad y convicción por la defensa de la vida en todas sus manifestaciones. Hay que verlo detenerse en medio del Cañón de la Llorona para apreciar un árbol lleno de nidos de “mochileros”, agradecer ante la belleza del paisaje que se abre en medio de la neblina o escucharlo hablar de ‘Libertad’, el caballo cochero que adoptó. Aníbal sabe que la filosofía de la NoViolencia se vive también en la cotidianidad. 

Votaré este 8 de marzo en la Gran Consulta. Porque en este equipo que ayudó a crecer Aníbal Gaviria hay suficiencia técnica y ética, además de un inmenso espíritu constructivo del que hace mucho adolece Colombia.

Otros escritos de este autor: https://noapto.co/daniel-palacio-2/

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