Siniestra izquierda

Cada nuevo escándalo del gobierno es una muestra más de que tienen más agudeza política las tías uribistas que los Ph. D., artistas e intelectuales. El periodista Ricardo Calderón, que no tiene una gota de uribismo en su sangre, reveló profundas conexiones entre las disidencias de la guerrilla, lideradas por “Calarcá” y el gobierno nacional.

Un escándalo con las dimensiones para tumbar un presidente que, paradójicamente, creo que ha pasado desapercibido porque no reveló nada que no esperáramos: que el gobierno es afín y solidario con las guerrillas.

Este secreto a voces no solo se conoce en Colombia, sino internacionalmente. Que Petro esté en la Lista Clinton no es un capricho de Trump, es que el gobierno de Estados Unidos empezó a ver como una amenaza, afortunadamente, todo el entramado que se ha construido de la mano de la dictadura venezolana, la tolerancia frente al operar de las guerrillas, la permisión del narcotráfico y la financiación descarada y corrupta de las campañas de izquierda en Latinoamérica, como a Lula, Petro, Correa o los Kirchner.

Las sospechas ya eran mayúsculas durante la campaña presidencial del 2022, cuando el mismo periodista Calderón denunció la existencia del “Pacto de La Picota”. Y hasta el sol de hoy, Petro no ha podido explicar cómo financió su exorbitante campaña. De hecho, ya el Consejo Nacional Electoral determinó que se violaron los topes de financiación, lo que resultaría en la destitución del cargo para cualquier otra persona que no sea el presidente, que solo puede ser juzgado por una comisión del congreso.

Tampoco es menor lo que pasó en Medellín, donde en aras de la tal “Paz Total”, el presidente compartió tarima con los líderes encarcelados de las estructuras criminales del departamento, conocidas como La Oficina de Envigado. Porque sí, pese a la campaña de difamación de las bodegas petristas, muchos de sus dirigentes fueron a la cárcel durante la primera administración de Fico. Si con Fico pagan cana, y con Petro salen de ella, ¿quién es su verdadero aliado?

Además, ¿quién cree que es una coincidencia que donde aumenta la presencia de los grupos armados, aumenta el caudal electoral del petrismo?

Cada vez son más claras las evidencias que demuestran que las advertencias sobre la existencia de una izquierda siniestra, aliada de la dictadura chavista, narcos y guerrilla, no eran infundadas. Estas no son solo ‘sospechas uribistas’, son expedientes periodísticos y determinaciones electorales que dibujan un patrón. Es este patrón, y no la retórica, lo que debe ponderar el centro político, al que le cuesta tanto elegir el lado correcto en las próximas elecciones.

Otros escritos de este autor: https://noapto.co/jose-valencia/

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