Sí nos estamos volviendo Venezuela

Algunos petristas usan como defensa que no nos volvimos Venezuela en los 4 años de Petro, ignorando que el chavismo lleva 27 años en el poder y que no fue de la noche a la mañana que allí se pudo implantar el socialismo. De hecho, Chávez tuvo ventaja, pues entró cambiando la constitución como, ¡oh sorpresa!, ahora quiere el petrismo.

Ya hay indicios claros de una debacle que se cocina: un gobierno que (siguiendo la tradición de la izquierda latinoamericana) gasta muy por encima de sus ingresos y se sostiene con deuda carísima. Una inflación que, aunque aún tolerable, no deja de escalar pese a las medidas de freno del Banco de la República con la tasa de interés (cabe recordar que, de ganar Cepeda, tendría mayorías en el banco y ya no podría seguir actuando con independencia). De esta debacle podría salvarnos Ecopetrol, aprovechando el boom del petróleo luego de la guerra en Irán, pero la izquierda decidió dejar enterrada la riqueza.

Además, como tanto lo advertimos, las intenciones de la izquierda con la salud y las pensiones ya causan crisis evidentes. El sistema de salud está en colapso total, buscando el famoso “chu, chu, chu” a las EPS, para que el gobierno pueda pasar a administrar directamente los recursos y los dejemos en manos de personas “probas y honorables” como el imputado Daniel Quintero Calle.

Mientras tanto, el gobierno aprovecha la indecisión de la Corte Constitucional sobre la reforma pensional, un robo legalizado a gran escala donde recursos del ahorro privado de los trabajadores colombianos pasan a ser plata administrada por el gobierno, para repartir el ahorro, antes de cualquier fallo, entre 3 millones de personas mayores justo antes de elecciones. Pan para hoy, hambre para mañana, pues por pensar en conseguir votos hoy, el petrismo nos condena a un futuro cercano sin recursos para pagar las pensiones.

Y, para colmo, es cada vez más clara la poca disposición del gobierno para combatir los grupos criminales, si es que ya no es complacencia. Recientemente suspendió 29 órdenes de captura contra cabecillas del Clan del Golfo, un hecho inexplicable ad portas de las elecciones, o no, con una explicación muy clara: confirma que el crecimiento del petrismo en las zonas rojas del país no es una casualidad.

En realidad, las evidencias son claras, sí nos estamos volviendo como Venezuela, elegir a Cepeda sería la confirmación de la debacle, y las tías uribistas siempre tuvieron mejor visión política que los “intelectuales” de Colombia. 

Otros escritos de este autor: https://noapto.co/jose-valencia/

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