Por quién no votar

Me llegan por WhatsApp (ese canal por donde lo mismo viajan muestras de amor, cariño, risas y memes que mensajes de odio y desinformación) un par de mensajes que sirven para tener evidencia sobre el talante de algunos de los que quieren gobernar este país.

El primero es una foto. Se ven siete candidatos de esa consulta que se llamó primero de centro, pero que con mucha facilidad se fue escorando a la derecha. Están, pues, Paloma Valencia, Vicky Dávila, Juan Manuel Galán, David Luna, Mauricio Cárdenas, Juan Carlos Pinzón, Enrique Peñalosa… Todos levantan una pequeña pizarra en su mano, en ellas se lee una sola palabra, la palabra es no. 

Está más grande en unas, más pequeño en otras, como si el tamaño mitigara la vergüenza de esa respuesta de la que ellos, supongo, se sienten seguros y orgullosos. ¿Obedientes, quizá?

¿Qué cuál fue la pregunta? Esta: ¿Considera que la acción militar de Israel en Palestina fue un genocidio? La formularon así, en pasado, como si el horror y la matanza en la Franja de Gaza ya hubiera terminado, como si aquello ocurriera en otro tiempo o en otra dimensión y no aquí y ahora, ignorando que el exterminio continúa.

Entonces que no, respondieron casi todos. Un par que no están en la foto (Juan Daniel Oviedo y Aníbal Gaviria) se animaron y escribieron sí en sus pizarras. Y sin embargo ahí están, sentados al lado de quienes no son capaces de identificar un genocidio —aunque se los diga la ONU y se los repita Human Rights Watch y otras tantas organizaciones más—, dispuestos a apoyar al que de esta consulta salga vencedor. 

Hay algo macabro en los que respondieron no. ¿Cómo creerles cuando hablen de humanidad y de paz y de convivencia? ¿Cómo pensar que en verdad entienden al otro y sus problemas y sus dolores y miedos si son incapaces de identificar la más evidente maldad? 

Hay algo de complicidad en los que contestaron que sí. ¿Qué hace allí al lado de aquellos con quienes no están de acuerdo en algo tan evidente como el genocidio del pueblo palestino? ¿De verdad apoyarán a quien gane pese a su deshumanización? ¿De verdad quieren el apoyo de alguno de esos personajes? ¿De qué sirve tanto tecnicismo si no son capaces de defender la vida? O de posicionarse en contra los genocidas, mejor. ¿No les dice nada esto a sus posibles votantes?

Pero hablé de dos mensajes. El segundo es un video. No es reciente: está fechado en septiembre de 2025. Es una declaración de Abelardo de la Espriella al medio Meridiano Regional. ¿Qué es lo que dice allí? Esto: «Conmigo se organizan y se vuelven ciudadanos de verdad o van a saber lo duro que muerde el tigre». El destacado es mío.

¿De quiénes hablaba? De los indígenas del Cauca. ¿A quiénes les hablaba? A esos colombianos racistas que se jactan de su racismo, incluso. A esos colombianos que espera De la Espriella voten por él. A los ciudadanos que considera de verdad, supongo, que tampoco sabemos quiénes son, no nos lo dice el candidato. 

Y me animo a pensar que entre aquellos que le celebran la gracia habrá algunos que el propio Abelardo mirará por sobre el hombro, como a esos militantes de Latinos por Trump que se olvidaron que el racismo también era para con ellos y se los recordaron los agentes del ICE. 

Y hacia allá, hacia ese movimiento marcadamente racista y violento (destripar es un verbo que le gusta al abogado candidato), se movió Creemos, el partido político de Federico Gutiérrez.

No sé ustedes, pero hay momentos en que es muy fácil saber por quién no votar sin importar cuántas caras vaya a tener finalmente el tarjetón. 

Otros escritos de este autor: https://noapto.co/mario-duque/

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