Oportunidad perdida, alcalde

Para escuchar leyendo: Las aguas del Manzanares, Juancho Polo “Valencia”.

Quisiera hablarle en persona, señor alcalde, y mirarlo a los ojos para preguntarle por qué dejó perder una oportunidad que ninguno de sus predecesores tuvo, ni tendrán sus sucesores: hacer del quincuacentenario de Santa Marta un gran proyecto colectivo, un hito para el mañana.

Señor Pineda, este 2025 la historia le hizo un regalo: el privilegio y la responsabilidad de conducir a Santa Marta en el año de sus 500 años. Más allá del honor que ya en sí representa haber sido elegido, este momento simbólico le confiere un rol único. No entraré a debatir si es merecedor del cargo tras lo ocurrido en octubre del 23; eso lo juzgarán otros. Pero sí espero que tenga presente que pocos cargos traerán una carga histórica tan grande como la que hoy lleva usted.

Este honor, sin embargo, implica más que prestigio: exige resultados. Usted llegó al poder, en parte, por prometer un cambio frente al estilo de Carlos Caicedo y sus herederos políticos. ¿Están cumpliendo las expectativas de quienes confiaron en ustedes para marcar esa diferencia? ¿Está poniendo en práctica lo que decía el grupo político que representa en los doce años en que fueron oposición?

Alcalde, en menos de un mes se cumplen los 500 años de Santa Marta, y con el respeto que me merece, la ciudad —que me adoptó hace más de dos décadas— no refleja la importancia del momento. He recorrido sus calles, y pareciera que esta conmemoración se reduce a videos en redes sociales, una que otra valla y cuñas en eventos oficiales.

Contrastemos con lo ocurrido en 1975, cuando Santa Marta celebró sus 450 años. Hubo desfiles militares, conciertos con leyendas como Pacho Galán y Lucho Bermúdez, visitas de presidentes como Alfonso López Michelsen, Carlos Andrés Pérez y Omar Torrijos. La ciudad renovó su centro histórico, las Fiestas del Mar se extendieron por todos los barrios y se respiraba un orgullo colectivo que movilizó a todos. ¿Por qué hoy, cuando celebramos un hito aún más grande, no hay ese mismo espíritu?

Le doy un ejemplo, alcalde. En 1975 se renovó por completo el edificio del antiguo Concejo Municipal, ese que hoy está abandonado.

Podemos mirar también hacia el sur. En 2021, Perú celebró su bicentenario con acciones estratégicas: giras culturales, parques conmemorativos, ferias y programas de voluntariado. No fue solo una fiesta, sino una inversión en ciudadanía, cultura y cohesión social.

En cambio, Santa Marta llega a su quincuacentenario sin proyectos transformadores. Las disputas políticas parecen haber sepultado el Plan Maestro que sus antecesores construyeron. Que no le digo yo que lo siga al pie de la letra, pero al menos tome la iniciativa de dejar un legado. ¿Dónde están las inversiones culturales, educativas o urbanas asociadas a los 500 años? Hasta la imagen oficial del aniversario fue una donación de una fundación.

Esto no es solo un descuido institucional. Es una oportunidad perdida para reconciliar a la ciudad con su historia y proyectarla hacia el futuro. No permita que las disputas reduzcan su legado a una visión estrecha del poder local que ignora el potencial transformador del patrimonio y la cultura.

No se trata de nostalgia. Se trata de entender que aniversarios como este son catalizadores de desarrollo. Bien aprovechados, fortalecen el tejido social, dinamizan la economía, impulsan el turismo y dejan huella en la infraestructura. Ciudades más jóvenes ya lo han entendido. En Santa, tristemente, dejamos pasar la ocasión.

Alcalde, camine por el Centro Histórico y díganos: ¿estas calles reflejan una ciudad que vive su mayor celebración? Recorra los barrios, escuche a los ciudadanos y diga con sinceridad si esta es la calidad de vida que merece una ciudad que fue la primera del continente.

Está a tiempo, alcalde. Convoque a la ciudad, a los que están lejos, a sus rivales incluso. Tenga la estatura histórica que el destino le exige y conduzca un gobierno que ilumine con dignidad este aniversario, pero aún más, que deje una marca en el alma samaria. No se quede en una fecha muda, sin eco, sin aplausos; haga historia, alcalde.

Ánimo.

Posdata: Medellín cumple 350 años este noviembre ¿y…?

Otros escritos de este autor: https://noapto.co/santiago-henao-castro/

5/5 - (1 voto)

Compartir

Te podría interesar