Hay una imagen que suelo recordar cuando se habla de salud mental, la máscara de oxígeno de los aviones. Antes de despegar, el auxiliar de vuelo explica que, si se presenta una pérdida de presión de la cabina, cada pasajero debe ponerse primero su máscara de oxígeno y, solo después, ayudar a quien está a su lado.
Siempre me ha parecido una buena metáfora para hablar de autocuidado. No porque debamos preocuparnos únicamente por nosotros, sino porque para cuidar a otros, primero necesitamos estar en condiciones de hacerlo.
La salud mental dejó de ser un asunto del que se hablaba en voz baja y cada vez ocupa mayor relevancia en la opinión pública. Según el estudio Health Service Report 2025, Ipsos encontró que el 45 % de las personas consultadas en 30 países considera la salud mental uno de los principales problemas de salud de su país. En 2018 eran el 27 %. Por su lado, la Organización Mundial de la Salud estima, que una de cada siete personas en el mundo vive con un trastorno mental y que una parte importante de quienes necesitan atención no logra acceder a ella.
Frente a este panorama, el 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental, no debería ser solo una fecha para hablar de síntomas, sino una oportunidad para preguntarnos qué hacemos antes de que una persona llegue al límite. Ahí, la prevención tiene mucho que decir.
Todo comienza por algo tan “sencillo”, y a veces tan “difícil”, como reconocer lo que está sucediendo. Prestar atención a cambios que permanecen: tristeza o irritabilidad frecuentes, alteraciones del sueño o del apetito, pérdida de interés, cansancio constante, aislamiento o dificultades para continuar con las actividades habituales. Reconocer que algo cambió no significa tener una enfermedad; significa detenerse y mirar qué está pasando.
Pero reconocer no siempre es suficiente. Muchas veces sabemos que algo no está bien y aun así preferimos callarlo. Por eso el siguiente paso es hablar.
Decir “no estoy bien” puede costar. También puede costar escuchar esa frase sin responder inmediatamente con consejos, comparaciones o juicios. A veces, la primera ayuda consiste simplemente en permanecer cerca y escuchar. No es casual que este año la OMS proponga precisamente escuchar a las personas con experiencia vivida: no solamente pedirles que cuenten su historia, sino permitir que sus voces ayuden a transformar las políticas, los servicios y las decisiones sobre salud mental.
También existe una forma de prevención menos visible, porque hace parte de lo cotidiano, pero fundamental para el bienestar. Dormir, descansar, mantener vínculos, establecer límites, moverse, conversar y encontrar momentos de pausa no son soluciones mágicas, pero sí hacen parte de una vida que protege nuestra salud mental. Es importante tener claro que no todo malestar necesita una consulta profesional, pero tampoco todo sufrimiento debe enfrentarse en soledad.
En Colombia, el Ministerio de Salud habilitó la Línea 106, un servicio de orientación, escucha y apoyo en salud mental que funciona de manera gratuita y permanente. Ante una emergencia, también está la Línea 123.
Y para niños, niñas, adolescentes y jóvenes, la Universidad Javeriana desarrolló ENMENTAL, una plataforma gratuita que ofrece información, herramientas y orientación sobre salud mental, tanto para ellos como para familias, cuidadores, docentes y orientadores. Es un recurso útil para reconocer situaciones de riesgo y saber dónde buscar ayuda.
Hay, sin embargo, alguien que suele quedar fuera de esta conversación: quien cuida. Padres, docentes, profesionales de la salud, amigos… Personas acostumbradas a preguntar cómo están los demás, pero que pocas veces escuchan la misma pregunta dirigida hacia ellas. Cuidar a quienes cuidan también es prevención. Quizá por eso el Día Mundial de la Salud Mental pueda servir para alentarnos a estar atentos a quienes tenemos cerca y aprender a reconocer cuándo alguien necesita compañía, orientación o ayuda profesional.
En un avión, ponerse primero la máscara de oxígeno no significa abandonar al pasajero de al lado, significa prepararse para poder ayudarlo. Tal vez, cuidar nuestra salud mental sea algo parecido.
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