En un momento en el que Colombia necesita sumar buenos candidatos, Fajardo decidió sacar la calculadora política para restar. La encuesta Invamer de hace unos días publicaba una foto que ya conocemos los colombianos a los que nos interesa analizar la política (relativamente pocos): Fajardo tiene una buena imagen, pero eso no necesariamente se le traduce en votos. Solo una de cada cuatro personas que tiene una imagen favorable del exalcalde y exgobernador votarían por él en primera vuelta.
Siguiendo con la analogía de las matemáticas, la presidencia para Fajardo se puede representar como una línea asíntota, es decir, una recta a la que una curva se acerca infinitamente pero nunca llega a tocarla. Fajardo, como lo dijo David González hace unos años en una columna titulada ‘La insoportable levedad del Sergio Fajardo’, se convirtió en el eterno candidato, en la persona que siempre está a punto de ganar, pero que no lo logra. Lo peor es que parece que llegará al mismo destino que hace cuatro años, solo que por otro camino. Y es triste porque ha demostrado ser un buen gobernante.
Esta semana en una entrevista en Blu Radio, Fajardo comentó en la misma frase: “El nuevo Fajardo es muy distinto…”, acto seguido dijo “…una cosa fue en 2018, donde estuve a punto de pasar a la segunda vuelta” y a los pocos minutos comenta que en segunda vuelta se escoge al presidente y que él es la persona que hoy derrota a Abelardo de la Espriella y que queda en empate técnico con Cepeda.
El nuevo Fajardo tiene casi que las mismas palabras y frases que el viejo Fajardo. En el año 2022 decía “La persona que va a derrotar a Petro soy yo”, hablaba de polarización, de que Colombia estaba cansada, de acabar la corrupción y el odio. Lo nuevo en su discurso parece ser “la nueva mayoría” y “Adelante con Fajardo”. No sé si ese discurso le sume los casi 10 puntos de ventaja que le lleva su más próximo rival: Abelardo de la Espriella.
Y la decisión que tomó este fin de semana, en la que definió que no iba a participar en ninguna consulta le puede jugar en contra. Pero primero el contexto: entiendo que la amarga experiencia de la ‘Centro Desesperanza’ lo dejó sin ganas de volver a medirse con otras personas, pero en este caso los candidatos que lo invitan se ven muy cohesionados y con ganas de apoyar irrestrictamente al ganador de una consulta. Dentro de los egos naturales de los candidatos, parece que en esta ocasión ‘hay más ambiente’.
Si la estrategia de Fajardo es ganarle a la derecha en la primera vuelta y a la izquierda en la segunda, lo que está haciendo, cerrándole las puertas a una consulta donde seguramente ganaría, es más una resta que una suma. Con el error de que la consulta puede que le ayude a multiplicar porque, bien hechas, se pueden convertir en una plataforma de despegue para el centro. Fue precisamente la consulta de la izquierda la que ayudó a impulsar la intención de voto por Iván Cepeda, por poner un ejemplo. El centro, que tiene en Fajardo a su candidato más reconocido, se fragmentará más, con la consecuencia inherente de que en segunda el centro se divide y puede que hale más a la izquierda y al voto en blanco, que a la derecha.
El Sergio Fajardo matemático, ciclista y político debería recordar que en política gana quien suma y multiplica, así como en ciclismo un pelotón es más fuerte que un fugado. Aún hay tiempo para sumar, pero no es momento para restar.
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