«Dos son mejor que uno», eso creo yo. Un equipo bien estructurado, con funciones claras y más ideas en la mesa, siempre será mejor que una sola persona ideando y construyendo desde cero.
Esa es una de las razones de fondo por las que valoro tanto la democracia y la división de poderes: son el mejor mecanismo que hemos encontrado como sociedad para sumar capacidades sin concentrar en unas solas manos el poder de acción y decisión sobre las situaciones sociales y económicas. Las decisiones políticas necesitan liderazgo, sí, pero también una ejecución adecuada, y eso rara vez se logra en solitario.
Sin embargo, las actuales posturas políticas del país distan profundamente de esta lógica. El gobierno de Gustavo Petro y el actual candidato del petrismo, Iván Cepeda, parecen pensar muy distinto: el Estado es mejor solo y sin ayuda.
Suena a algo que ya conocemos y que no ha funcionado bien. Se disfraza con un discurso de menos corrupción y más capacidad de acción para soluciones de impacto, pero ¿es esto cierto? A mi parecer, es demasiado riesgoso entregarle tanto poder a unas cuantas personas que, por su naturaleza, son egoístas e interesadas en sus propios beneficios, y creer que lo harán mejor que muchos con poco poder. Y no hablo con preferencia hacia ningún partido político.
A cualquier economista serio le preocupa, y con razón, el revuelo generado por el abandono de las reuniones del Banco de la República por parte del actual ministro de Hacienda, motivado por su incompatibilidad con la política monetaria del país.
Colombia diseñó la estructura del Banco de la República al entender que las políticas expansivas (que promueven gasto) y las contractivas (que previenen presiones inflacionarias) no pueden estar únicamente en manos del gobierno. La mayoría de los gobiernos buscan crecimiento económico, pero no siempre de la forma más segura y controlada: muchas veces con incentivos de corto plazo para ganar elecciones o apoyo social, a costa de reformas futuras necesarias por mayor inflación, mayor deuda y pérdida de bienestar social vía impuestos.
La función del Banco de la República es, por años, la más valorada y respetada entre economistas, porque no se trata de un banco que solo imprime billetes o guarda los ahorros del Estado: protege el poder adquisitivo y la capacidad del país para intercambiar y confiar en nuestra moneda.
Es una división de poder necesaria, atacada precisamente por esa razón: impide decisiones oportunistas, dictatoriales y desmedidas, salvaguardando que los intereses particulares no primen sobre el bien general.
Antes de estar de acuerdo con un estado que administra todo y decide todo, considero que lo que Colombia necesita mantener su división de poderes con estructura, además de reforzar y mejorar los sistemas que aunque han funcionado, tienen fallas importantes. No soy afín a un gobierno gigante con todo el poder; soy afín a un gobierno eficiente que entiende que requiere de otros actores y una adecuada distribución de funciones para operar.
No nos dejemos engañar. Que nos digan que el Banco es parcial, interesado y velador únicamente de los empresarios y los bancos es un discurso ruin, engañoso y sumamente populista. Desconoce más de 200 años de investigación económica orientada a proteger las economías, y esquiva un asunto fundamental de teoría económica: la importancia de crecer bien, más que de crecer rápido. Aún cuando creemos que uno gana más que otro, la economía sin fundamentos, siempre nos cobra a todos.
No siempre por hacer las cosas rápido se hacen bien; no siempre la primera idea es la mejor; y mucho menos, porque los demás no hagan lo que queremos, están equivocados. Votemos bien, ojalá para que el próximo gobierno deje de tratarnos como brutos por concebir la economía de forma distinta y por valorar la evidencia que confirma que el crecimiento económico es importante, pero no puede lograrse a costa de cualquier cosa, y mucho menos cuando se juega con los recursos con los que las personas viven. No creamos el engaño de que un solo hombre tendrá la razón y que un solo hombre solucionará los problemas de nuestro país y mucho menos cuando escuchar, es lo que menos sabe hacer.
Otros escritos de esta autora: https://noapto.co/carolina-arrieta/