Hacer la paz

La paz es esa paloma blanca que nos ponían a dibujar en la escuela con una ramita de olivo (¿era de olivo?) en el pico, hasta que nos enteramos de que las palomas son cochinas y, en mi pueblo, por ejemplo, empezaron a ser odiadas porque estaban dañando los techos de las casas de las dos plazas principales y, peor, el de la iglesia. Una vez también nos contaron la historia de un muchacho que tocó una paloma y se le pegaron los piojos y casi se muere. Quizá se murió, quizá no es tan preciso lo de que la tocó ni tampoco lo de los piojos. Solo me acuerdo del terror por las palomas, y eso que las nuestras no eran blancas.

La paz es cuando puedes ir a la finca tranquilo.

La paz es también cuando estás en tu casa y nadie te molesta.

La paz es una camiseta blanca y pintar todas las paredes de blanco y que todo sea blanco, puro, limpio, inmaculado.

La paz sí, pero no así.

Así cómo: así, así.

Perdonamos pero no olvidamos.

El verbo perdonar en el diccionario es sinónimo de absolver.

Cuando estaba en el colegio nos pusieron a leer todos los libros de Carlos Cuauhtémoc. Era un mexicano que escribía historias de adolescentes sobre amor, sexo y un montón de cosas parecidas. En uno de esos libros, recuerdo que dijo que si alguien iba a la cárcel no había que perdonarlo porque ya estaba pagando por lo que había hecho. Perdonar implicaba, como dice el diccionario, eximir de la obligación.

Pero cómo vamos a perdonar tantas atrocidades.

La paz es una medalla.

Es siempre importante estar en paz con uno mismo.

Una vez un país firmó un Acuerdo de Paz

pero

siempre ha habido un montón de peros y un montón de noes y un montón de gente que ha incumplido, de allá y de acá

la abuela diría que la culpa se tira como una pelota que es como un pandequeso maluco

¿y el dinero? ¿y el dinero para las víctimas?

¿alguien piensa, alguna vez, en las víctimas?

¿usted es de las víctimas de dónde?

En Medellín hubo una paloma —una escultura de un pájaro del maestro Botero— al que le pusieron una bomba en plena plaza: fue una tragedia: tantos muertos. Después lo volvieron un símbolo de memoria y paz, y al lado pusieron otra igual, una como antes de que explotara. Quizá una manera de decir que este país necesita las dos cosas para entenderse: el pájaro herido y el pájaro de la paz.

De pronto alguien pregunta que si hubiera que votar de nuevo por el Acuerdo de Paz, qué

siempre sí a la paz

pero

la mayoría de veces confundimos los peros con y, pero cuando se trata de paz, un pero es un agujero tremendo entre ellos y nosotros

qué es la paz

depende

el antónimo es guerra o intranquilidad

quién sabe dónde está esa paloma blanca con una hojita de oliva (¡sí es de olivo!) en el pico que una vez lanzaron al cielo con esperanza

dónde queda la esperanza

qué país tan lejano es ese

quizá siempre hemos tenido razón en eso de que las palomas sean un símbolo

una paloma (también puede ser) una plaga

la paz es

todo eso que no somos capaces de ver (ni de sentir por otros)

Otros escritos de esta autora: https://noapto.co/monica-quintero/

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