Por si quedaban dudas sobre la polarización, las elecciones al congreso dejaron claro que en Colombia hay dos grandes bloques: izquierda y derecha. Y que el centro, aunque redujo considerablemente su tamaño, puede ser la llave decisiva que incline la balanza. La comprensión de esto es importante, pues indica que los centristas no tienen la fuerza para poner un candidato por su propia cuenta, pero sí pueden ser la clave que decida el resultado electoral.
En ese sentido, es absurdo que el centro insista con candidaturas propias, más teniendo en cuenta que, fuera de ser pocos, están divididos en dos opciones. La de Claudia López, a quien su propio partido traicionó (cría cuervos y te sacarán los ojos…) y la de Sergio Fajardo, que se ha convertido en fuente de memes, aunque de la misma campaña parecen no darse cuenta, pues alimentan más ese relato haciendo posar a su candidato en redes sociales en cuanto chiste tiene la generación z. Ambos están en una lucha patética no por ganar, sino por superar el umbral electoral y tener reposición de votos.
Seguro algunos dentro de esas campañas lo negarán, dirán que todavía hay posibilidades. Pero la verdad es que son muchos los factores que indican que tengo razón: ninguna firma encuestadora les da más del 4 %, el reciente respaldo que obtuvieron al congreso es mínimo, la poca publicidad que se ve en las calles, los financiadores que se fueron a otras campañas, los nulos apoyos que se suman y la poca asistencia a los eventos, el nivel de búsqueda de los candidatos en Google es bajísimo, las mediciones de redes sociales que demuestran pocas interacciones al compararse con otros candidatos, en fin… el que tenga oídos para oír, que oiga.
Resulta tristísimo, eso sí, tener que rogarle al centro que escoja bando, cuando el flanco izquierdo, cada vez más abiertamente chavista, amenaza sin disimulo cambiar la constitución, poniendo en jaque la democracia y las instituciones, al mismo tiempo que las relaciones que sostienen con grupos criminales son del tamaño de una catedral. Es decir, al centro no le pedimos que le guste la derecha, ni mucho menos, pero es que somos la garantía de que en 4 años puedan competir en unas elecciones libres.
El concepto de voto útil se critica desde el centro, como que es algo sucio, algo que no muestra una verdadera convicción. Yo no pienso eso, el voto útil es como la vida misma, nunca tomamos decisiones desde un plano ideal, nunca elegimos entre ser millonarios con salud o pobres con enfermedades, elegimos sobre lo que podemos, y el centro tiene una oportunidad de oro en la primera vuelta si abandona sus fallidos candidatos.
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