Cuando alguien cree ser el único en el liderazgo público corre dos riesgos: acercarse al populismo ‘soy el único que encarna al pueblo’, o caer en el ostracismo.
Sergio Fajardo va camino a ese segundo cuarto cuando sigue insistiendo en que es el único diferente. El único capaz. En lo que, de verdad sí es el único, es que nadie más en contienda ha participado de tres elecciones presidenciales, dos de ellas como candidato a ocupar la primera dignidad del Estado.
Y Fajardo parece que en esta oportunidad entendió las lecciones del 2022, pero olvidó las del 2018 cuando la ciudadanía le reclamó un café con De La Calle y la anhelada conversación llegó, pero de forma extemporánea.
De nuevo está con el cuento de que él es el distinto, el único que puede, mientras que todos los demás son iguales. Lo más deleznable de esa comparación es la simplificación y la generalización en la que cae, en la que equipara a quien llama a destripar al enemigo, con quien cree en el poder la filosofía de la Noviolencia; o incluso, a quien ha defendido mafiosos en los estrados con quien perdió su padre de cuenta de las balas de la mafia.
Si Fajardo quiere construir una nueva mayoría tendrá que dar ejemplo, de ser capaz de encontrar más cosas que unen que las que dividen y reconocer que se equivocó con su decisión de seguir solo hasta primera vuelta. Espero que el exalcalde de Medellín no quiera pasar a la historia como el obstáculo para un gobierno de lo que él representa, pero que no solo está en su cabeza.
Fajardo puede ser un buen presidente, para algunos el mejor; pero no es el único que lo puede hacer bien. Hay —quizá por primera vez en muchos años— una baraja increíble de aspirantes que no solo recogen diferentes vertientes de pensamientos, sino experticias, trayectorias y ejecutorias. En medio de ello, él sigue hablando de los extremos para minimizar a los integrantes de ´La Gran Consulta´ que han demostrado tener lo que requiere este país: capacidad de trabajar en equipo.
No nos llamemos a mentiras, Fajardo es incapaz de vencer el 10% en cualquier encuesta y, posiblemente, hasta de elegir un senador. Se encuentra en un callejón donde cada uno ya tomó un camino, donde no tiene cómo hacer una nueva mayoría.
Estoy convencido de que el próximo presidente saldrá de la Gran Consulta. Esa alianza honra los mecanismos de participación ciudadana y es capaz de construir en la diferencia. Aníbal Gaviria, Juan Carlos Pinzón, Mauricio Cárdenas, Paloma Valencia, Juan Daniel Oviedo, Vicky Dávila, Juan Manuel Galán y David Luna son distintos entre sí, pero ninguno de ellos es único porque todos saben que si no es él, cualquier otro de esa lista lo puede hacer bien.
Fajardo, en cambio, es tan único que a este paso se va a quedar solo.
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