“Entonces, ¿qué hay del después de la siembra de odio? Tierra quemada. Paul Celan y T. S. Eliot, dos de los poetas más importantes del siglo XX, usaron precisamente esa imagen para poder nombrar el horror”. Lucía Lijtmaer.
Hay frases –ideas– que parecen inocuas, ligeras, pero que van por ahí tejiendo telarañas insospechadamente poderosas. Una chica con seguidores dice en un video a quién le damos bala, quién se la merece más, a mí no me callen que mis balas son de mentiras, representan otras cosas y yo tengo derecho a hablar. El video rueda y otros –¡y otras!– lo multiplican y dicen que se quitan el sombrero y que eso es una mujer empoderada, y tal vez jóvenes y hasta niños y niñas lo vean y se rían de la frase inocua y de las balas de papel, en este país del usted no sabe quién soy yo, en el que las palabras han tendido a convertirse en balas de plomo y han teñido los ríos de sangre. Entonces, esas ideas van tejiendo telarañas y semillas podridas en el futuro de una nación que intenta limpiar sus ríos a ver si puede respirar.
En Todo lo que tengo lo llevo conmigo, de la Nobel de Literatura Herta Müller, el protagonista recuerda la despedida de su familia cuando se lo llevaban a un campo de concentración ruso: “…la abuela dijo: sé que volverás. No retuve esa frase en la memoria deliberadamente. Me la llevé al campo de trabajo sin darme cuenta. No tenía ni idea de que me acompañaba. Pero una frase así es libre. Ella actuó en mi interior más que todos los libros que me llevé. Sé que volverás se convirtió en cómplice de la pala del corazón y en adversario del ángel del hambre. Yo, que he regresado, puedo decirlo: Una frase así te mantiene con vida”.
Hablando sobre aquellos que se escandalizan exclusivamente con la violencia de los que consideran oponentes, decía Diego S. Garrocho en una columna que “el problema nunca son sólo los exaltados, sino quienes, proclamándose demócratas, tropiezan al condenar la violencia de los próximos. La indignación por la sangre derramada nunca puede entender de bandos ni ejercerse de forma asimétrica. A no ser, claro, que también la defensa del talante democrático sea sólo una coartada”.
Bala, bala. Extermina al diferente. Volverás, volverás. Resiste. Infierno. Esperanza. Se puede tragar y alimentar cualquiera. Uno se cree el cielo o el infierno. Y lo personifica. Es eso: que una idea potente teje el futuro.
Otros escritos de esta autora: https://noapto.co/catalina-franco-r/