El mundial de la presidencia 

—Rueda la pelota Ricardo. ¡Muy buenas noches Colombia querida! Que no me esperen en la casa, pidan domicilio y súbanle al televisor porque arrancó oficialmente el Mundial de la Presidencia 2026.

—Así es mi querido Vinasco. Saludamos a toda la fanaticada que nos acompaña desde cada rincón del país en esta fiesta democrática que paraliza a la nación cada cuatro años.

—Saltan al campo de juego el Ubérrimo FC y el Atlético Jaguar, dos escuadras históricas unidas por una misma filosofía: culpar al rival de todo. ¡Se mueve la esférica! La toca Fajardo, el profesor da cátedra de elegancia en la mitad de la cancha. ¡El profe si que tiene  buen pie Ricardo!

—Lo que no sabemos Vinasco es si piensa patear al arco o seguir caminando alrededor de la jugada.

—¡Atención porque avanza el Ubérrimo FC! Toma la pelota Paloma Valencia por el costado derecho, engancha hacia adentro, levanta la cabeza, acomoda el cuerpo… ¡ayayayyy! ¡Por poco anota un autogol!

—No te lo puedo creer Vinasco. Al parecer en la política colombiana el rival más peligroso siempre termina sentado en el mismo camerino.

—Tú más que nadie lo sabes Ricardo: ¡mucho toque toque y de aquello… nada!

—Se reanuda rápidamente el encuentro.

—Recibe la esférica ahora Roy Barreras, hombre de amplio recorrido táctico y múltiples posiciones ideológicas. Arranca con velocidad, cambia de perfil, amaga para un lado, gira para el otro…¡Pero se quedó quieto, Ricardo!

—Sí señor, parece estar esperando instrucciones del banco.

—Qué barbaridad. Atención porque desde la zona técnica pide ingreso Claudia López. Ahí entra, muy activa, muy intensa, corrigiendo líneas, acomodando posiciones…

—Siempre competitiva Vinasco. Toca la pelota Claudia, intenta cambiar de frente y termina mandando la esférica a la bancada. Gran despliegue físico.

—Y verbal Ricardo. Sobre todo verbal.

—¡Ojo ahora con el Atlético Jaguar!

—La toma Iván Cepeda, pausa el juego, levanta la cabeza, toca corto, triángula, avanza lentamente…

—Qué jugador tan cerebral Vinasco. Parece tener más archivos que gambetas. 

—¡Se aproxima Cepeda al área rival! Saca a uno, engancha al otro, va perfilándose para rematarrrr…¡Uyuyuyyyyyy!

—¡Lo levantó “el Tigre”Abelardo! Qué mala entrada Vinasco. Se llevó el balón, el jugador y parte de la democracia. Se escuchan los abucheos en las tribunas.

—Momento delicado en el estadio electoral. Aparece el árbitro Oviedo corriendo a toda velocidad, se lleva el silbato a la boca… mete la mano al bolsillo… ¿Qué color será Ricardo?

—Duro papel el que tiene el árbitro hoy Vinasco. No me imagino explicándoles a mis compañeros de cancha por qué he metido la mano al bolsillo y he llevado la boca al silbato;  todos quedarían de color rojo.

—¡Tarjeta rojaaaa! Le puso color a la vida, como Pintuco… ¡Expulsado el Tigre Abelardo! Se acabó el partido para él.

—Aunque probablemente esta noche aparezca en televisión diciendo que fue víctima de persecución arbitral. Sin duda, esto es lo lindo del juego.

—Se reanuda el compromiso, la tribuna hace la ola, suenan los bombos, se escucha desde el fondo sur: “¡Cepeda amigo, el pueblo está contigo!”. Y desde el norte responden: “¡Firmeza y corazón, Paloma es la opción!”. Atención porque vuelve Paloma. Qué despliegue físico Ricardo. Supera defensas rivales, esquiva incluso las autodefensas propias… Sigue Paloma, sigue Paloma… ¡Se aumenta el consumo de uñas entre los asistentes! 

—Va sola Vinasco.

—Está sobre los tres cuartos de cancha, pero aparece Quinterito, el nuevo fichaje del Atlético Jaguar. Mete la barrida, roba la pelota… levanta la cabeza… mira a la derecha… mira a la izquierda… ¡Y se cayó solo Ricardo!

—Increíble Vinasco, esto deja claro que recuperar el poder para tropezarse administrándolo ya es toda una escuela táctica.

—El juez detiene el partido para examinar al hombre caído y trasladarlo al centro médico más cercano, cosa que no será posible porque dicha EPS está intervenida. Como diría en mi emisora: ¡Candela, candela, candela, solo éxitos!

—Y atención a esta imagen Vinasco: entra al terreno de juego el técnico del Ubérrimo FC, Álvaro Uribe Vélez. La reacción es dividida en el estadio. Mitad lo aplaude, mitad pide revisión del VAR desde el 2002. Uribe mueve las manos, da instrucciones y organiza a sus once apóstoles, digo discípulos.

—Se reanuda el juego Ricardo. Va nuevamente Paloma por derecha, acelera, pisa el área grande y levanta la mirada. Al frente suyo se encuentra Cepeda esperando bajo los tres palos. El estadio está de pie, ¡hay tensión en el ambiente!, ¡prepare, apunteeee…!, ¡fueeeegoooooo!

—¡Nooooooo!, ¡se atravesó el árbitro Oviedo!, ¡la pelota pegó en el juez y se desvió a la línea final!, toda una lástima, Vinasco.

—Qué fortaleza la de Oviedo, parece que tuviera una llanta de repuesto para su estado. Hace un minuto estaba en el suelo y ahora nos está diciendo: “¡tú tranquilo!”. Atención Ricardo,  Oviedo mira el reloj,  se lleva nuevamente el silbato a la boca y lo hace sonar. ¡Final del primer tiempo!

—Nos vamos al descanso Vinasco, con un balance interesante: un expulsado, un herido, tres coaliciones rotas y ninguna propuesta concreta en el marcador.

—¿Qué se espera para la segunda mitad Ricardo?

—Cómo están las cosas, el Ubérrimo FC seguramente apostará por un esquema: 4-3-3 que le dé amplitud por derecha y presión alta sobre el relato. Mientras tanto, el Atlético Jaguar mantendría un: 5-3-2 que le permitirá cerrar espacios y salir rápido al contragolpe moral.

—¿Y Fajardo?

—Bien, gracias.

—Jejeje… «No me diga más, caballero».

—Nos despedimos momentáneamente no sin antes agradecerles a los millones de colombianos que siguen este mundial presidencial convencidos de que, en el mejor de los casos, perder es ganar un poco…

—Sé a lo que te refieres Ricardo, porque al igual que los politiqueros de este país, tú también le dijiste a la justicia: ¡Chao, papá!

Otros escritos de este autor: https://noapto.co/juan-carlos-ramirez/

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