El liderazgo que necesitamos

Por: Piedad Patricia Restrepo

En época electoral surgen muchas preguntas relacionadas con las características que deberían tener quienes aspiran a cargos públicos. Las respuestas suelen aludir a consideraciones sobre la profesión, los posgrados, el conocimiento de lo público, habilidades comunicacionales, entre otros. Por supuesto, el liderazgo tiene que ser un rasgo preponderante en quien aspira a ser elegido. Y es allí donde se debe profundizar más. ¿Qué tipo de liderazgos son los que queremos como sociedad? Las experiencias recientes tanto en Medellín como en el país evidencian que los liderazgos que dividen a la sociedad con categorías maniqueas produciendo una mayor polarización en el debate público y llevando a un ambiente pesimista y poco centrado en las soluciones que necesita el país no son lo que requerimos. 

En el debate electoral es posible y hasta necesario que se generen unos nichos ideológicos porque finalmente esa es la política. Se ofrecen formas de entender los problemas y de proponer soluciones basadas en ese entendimiento. No obstante, el problema central reside cuando esas diferencias se llevan a extremos perniciosos que terminan desvirtuando al contrario con falsedades. Lastimosamente, en la actual contienda electoral es lo que hemos estado viendo, con contadas excepciones. La polarización extrema como estrategia electoral, donde no hay tonos grises, no hay matices, sino solo blancos y negros. Los unos tildando a los otros de guerrilleros y estos, a su vez, tildando a los otros de paramilitares.  

Pero más perjudicial que esta dinámica en elecciones es cuando quien ejerce la presidencia despliega un discurso en el cual los ciudadanos no somos los más de cincuenta millones de colombianos, sino quienes votaron por el candidato. Y se empiezan a generar diferencias marcadas desde lo regional y para ciertos sectores sociales. Olvidando que esos “otros”  también somos ciudadanos, pagamos impuestos y aportamos al bienestar del país. 

El liderazgo que necesitamos no puede ser más el que nos divida en dos bandos, y nos discrimine y excluya de las mismas oportunidades de generación de bienestar. Y eso no solo aplica para las personas de mayores ingresos, sino también para las de menores ingresos. En esto de percibir a ciertas regiones como enemigas, las más perjudicadas terminan siendo las comunidades más pobres que no reciben recursos del orden nacional para desarrollar proyectos de impacto estratégico.

Así las cosas, necesitamos liderazgos que busquen sumar desde todos los frentes. Que convoquen bajo una sola bandera. Y no bajo una plataforma política vacía e impoluta. Con todos los defectos que tiene nuestra democracia y aún con el desprestigio de los partidos políticos -bien ganado, por cierto- es imposible pensar en mover el engranaje público y mucho menos transformarlo sin su participación. Otra cosa distinta es aceptar que eso implique que se repliquen y hasta multipliquen las prácticas clientelistas y corruptas que justamente son las que han derivado en la gran apatía y hastío de tantos ciudadanos que hoy no quieren participar en la vida democrática. 

En otros términos, el liderazgo que requerimos hoy en Colombia no es para que reine el statu quo, porque esto sería resignar las aspiraciones justas de tantos ciudadanos que hoy no disfrutan de los mismos derechos,pero tampoco para que retrocedamos en libertades básicas con prácticas autoritarias y desconocedoras de los contrapesos en democracia. 

Lo más difícil bajo ambientes altamente polarizados es encontrar esos liderazgos que desde la ponderación, buscan unir. Quizás porque, como lo he señalado en otras columnas, la mayoría de colombianos están obstinados en seguir odiando, en seguir buscando enemigos a los cuales mostrar la rabia y frustración de tanta violencia sufrida desde tantas orillas. La violencia nos ha marcado y nos sigue marcando. 

Como en cada elección, la respuesta de a quién votar no debe corresponder a un ejercicio de encontrar el liderazgo perfecto. Se trata de encontrar a la persona que dentro de muchos matices ofrezca una perspectiva de avance para el país y que, en medio de tantos desencuentros, busque siempre convocar para unir en ese propósito. Por ese estilo de liderazgo votaré el domingo.    

Otros escritos de esta autora: https://noapto.co/piedad-restrepo/

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