Compartir la tierra

Qué se siente

Se siente que hay un hueco que nunca se llena, aunque pase el tiempo, aunque uno haga terapia, aunque haya hecho el duelo y sanado

Es un vacío en alguna parte, a veces en el pecho, a veces en un pie, a veces en la mano, a veces en el cerebro, a veces en la boca

Es no entender por qué tenés que hacerle la tarjeta del Día del Padre al abuelo porque en la escuela son incapaces de dejarte escribirle a un muerto

Es crecer y no saber qué es tener un papá

Es quererlo y no saber por qué querés a un muerto que no conociste

Es tener un día en el año que duele más que todos los demás, pensar: hace treinta y ocho años mataron al papá

Otra vez es dos de julio

Pensar: el papá ha estado muerto más tiempo del que estuvo vivo

Es hablar del papá y que te digan que por qué no lo dejás descansar

Es que la mamá un día te diga que lo que a ella más le dolió fue pensar el papá maravilloso del que me iba a perder

Es pensar que la mamá se perdió un esposo maravilloso

Es otra vez el hueco

Es querer conversar con el papá de política porque no entendés un montón de cosas, las decisiones de sus amigos, por ejemplo, y que no podás

No hay nadie que responda

Es hablarle todos los días y que haya silencio

Es pedirle que nunca te vaya a asustar

Es pensar que te cuida

Es no saber qué es un abrazo ni cómo era su voz

Es cultivar un fantasma

Es inventarlo

Y esa soy solo yo, que le mataron al papá cuando estaba niña

pero en este país hay historias más fuertes, más repetidas, más dolorosas

Pienso en aquellos a los que les han matado toda la familia

Pienso en esas madres que buscan a sus hijos desaparecidos

Pienso en la historia que me contaron una vez: ella vio matar a su abuelo y luego la obligaron a irse en un caballo a su lado, el abuelo todo desgonzado en el otro, ella aguantando las lágrimas porque si decía que era su abuelo también la mataban. Y cuando estuvieron en el pueblo, tuvo que ver que se lo llevaran y cuando el dolor no se había ido, un mes después, se llevaron a su papá

Veinte años duraron buscando sus cuerpos

Pienso en todos los dolores que llevamos dentro por la guerra

En todos los vacíos

En todos los muertos que cargamos

Y por eso me preocupa (me da miedo) que un concejal sugiera “bombardear” esos lugares donde ganó el candidato que no le gustaba

Que se hable de destripar al que piense diferente

Que alguien haya celebrado con tiros al aire y una adolescente muriera con una de las balas

Porque en este país la guerra ha sido una constante inacabada

Y somos tantos

Y el número aumenta

Qué se siente

Se siente la muerte cerquita, todos los días

Pero los muertos solo duelen si son de otros

Y es eso, precisamente:

Ojalá escuchemos más esos dolores ajenos

que la violencia no sea (ni siga siendo) el faro

Otros escritos de esta autora: https://noapto.co/monica-quintero/

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