Colombia se salva con Fajardo

Conozco a Fajardo. Trabajé con él en la Gobernación de Antioquia. Lo he admirado y criticado al mismo tiempo. Puedo decirles, sin temor a equivocarme, que es un tipo honesto, que sabe conformar equipos comprometidos e inteligentes y que tiene una gran sensibilidad social.

Es un trabajador incansable. Cuando tiene una idea, la ejecuta. Cumple lo que promete. No por nada Medellín y Antioquia se siguen midiendo con la vara que él dejó como gobernante hace unos años.

Ha sido consecuente con lo que piensa. A veces, mucho para mi gusto. Combativo frente a la corrupción, sabe que hoy los problemas del país no pasan solo por ese tema y ha planteado soluciones a la crisis económica, de seguridad y de salud. Tiene ideas claras para una Colombia que necesita hechos concretos.

Nuestro país atraviesa una encrucijada política muy grande: tiene un gobierno irresponsable, comandado por alguien que yo considero que, además de mal político, es una mala persona; cuya continuidad es un señor con intereses oscuros, que comulga con una ideología autoritarista y en contra de la libertad; y la “solución” a la vista es un empresario cuyo dinero no se sabe de dónde proviene, amigo de un lavador de plata del régimen venezolano, que quiere llegar al poder para “destripar” a sus rivales.

Para salir de esa encrucijada, en la que sacar a un mal ser humano con otro mal ser humano generaría un círculo vicioso de más violencia y más polarización, la figura de Fajardo se vuelve más relevante: tranquilo en el debate, preparado y cercano a la gente, respetuoso de la diferencia y convocante.

Yo entiendo que en este momento Fajardo le esté “dando la espalda” a los políticos; yo, que sigo creyendo que la política se hace con los políticos —para la gente, pero con los políticos—, digo que lo entiendo, porque cuando uno ve el panorama de los aspirantes a la Presidencia, los que están en la oposición, no hay diferencia alguna entre ellos: todos tienen un solo argumento, ser antipetro. A estos aspirantes les importa más su ego que la gente común, para la que no han planteado nada que diga cómo van a lograr que los salarios alcancen, que la gente tenga sus medicamentos y que los criminales no tengan más poder. Y sí, Fajardo sí lo está haciendo.

Colombia merece vivir tranquila. Colombia merece ser próspera. Colombia merece ser un lugar seguro. Y el único gobernante que lo puede lograr, por personalidad y por ideas, es Sergio Fajardo. Por eso mi voto será por él.

Otros escritos de este autor: https://noapto.co/daniel-yepes-naranjo/

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