En la oposición tenemos miedo, es lógico: nos enfrentamos a un gobierno destructivo y sin escrúpulos para utilizar la corrupción, las alianzas con criminales, las dictaduras afines (que afortunadamente Trump las tiene en crisis) y los recursos del Estado para promover su campaña. Pero algo está cambiando, aparecen grietas cada vez menos sutiles que deben llenarnos de ánimo, porque como dicen los muchachos, el “aura” de esta campaña está cambiando.
¿Por ejemplo? Daniel Quintero, un nombre que cada vez se acerca más a un consenso sobre lo nefasto que es, incluso dentro de las mismas toldas petristas. Una noticia que cayó como un baldado de agua fría, que pronunció fracturas internas, y que además destruye el intento de narrativa de Petro de estar haciendo algo bueno por el sistema de salud. Incluso, más allá de esa narrativa, acaba con todo el optimismo que implicaba ser el “cambio”, porque están siendo percibidos como lo mismo de toda la vida.
Otra muestra: Iván Cepeda pidiendo debates. Se veía ridículo, sí, no solo porque hasta eso lo tiene que leer de un libreto que le pasan, sino porque lleva meses huyéndole a cualquier encuentro con otros candidatos. Encima pide que el debate sea condicionado, una muestra de miedo que lo deja mal parado. ¿Qué cambió para que ahora sí quiera? Solo se me ocurre que tienen pésimos números internos sobre el desempeño del candidato y tienen que cambiar de estrategia.
El colmo: Petro en su gira internacional en España (sí, otra gira internacional) diciendo que no sabe si está dispuesto a reconocer los resultados de las elecciones, pues quizás haya fraude. No solo pierde toda la fuerza este mensaje dado que no es un simple opositor, sino que es quien tiene todo el poder que conlleva ser el jefe de Estado; sino que es otra señal que están abonando el terreno de derrota inminente.
Por supuesto, no se trata de confiarse. La campaña sigue estando reñida y hay que darlo todo hasta el final. Pero ese concepto que utiliza la generación Z, el “aura” que emana alguien que se sabe que va a ganar, eso mismo que se siente en el fútbol con un equipo que puede ser campeón, está pasando aquí en las elecciones con los candidatos de oposición. Y no es un tema menor, porque los ánimos también juegan en las elecciones, y este es un nuevo viento que recibimos a nuestro favor los que no queremos que Colombia caiga en el fracasado socialismo que proponen Petro y Cepeda.
Otros escritos de este autor: https://noapto.co/jose-valencia/