¿Anda envolatado con las próximas elecciones?

¿No sabe por quién votar?
¿Siente que ninguno de los que suenan termina de convencerlo?
¿Está agotado de tanta gritadera, de tanto show, de tanta pelea convertida en espectáculo?

Tal vez el problema no es que “no haya opciones”, sino que tanto ruido nos está apabullando.

Aquí hay algunas preguntas que pueden servir para tomar decisiones:

¿Quién está haciendo campaña desde propuestas concretas?
Porque de grito y show no se gobierna.

¿Quién financia las campañas de cada candidato?
Porque quien consigna —sobre todo en grandes sumas— no lo hace por altruismo: espera que el favor sea devuelto cuando el elegido llegue al poder.

¿Quién aparece desbordado en vallas, redes y medios?
Eso, ligado a lo anterior, da muchas pistas. Las mega campañas no se pagan solas. Y los favores tampoco se olvidan.

¿Quién repite insistentemente “soy el de fulanito”?
Cuando alguien necesita presentarse como “el de”, demuestra no tener criterio propio ni capacidad para construir una identidad política autónoma. “Ser de” suele significar “obedeceré a”.

¿Quién ofrece agresión y violencia en sus discursos?
El lenguaje importa. Cómo nombran sus estrategias, cómo se refieren a sus contradictores, cómo describen el país que dicen querer gobernar no son asuntos de forma: son pistas de fondo.

Si al responder estas preguntas el panorama lo desinfla, no se resigne. Mire mejor.

Sí hay candidaturas que convocan desde la esperanza y la sensatez.
Sí hay quienes hacen el trabajo juicioso, con decencia, mostrando que otra manera de hacer política no solo es posible, sino urgente.

Para el Senado, Jennifer Pedraza y Federico Restrepo muestran que el carácter y la sensibilidad no riñen, que se puede debatir con firmeza sin perder humanidad y, sobre todo, que en el ejercicio de la política se requiere rigor y responsabilidad.

Para la Cámara (por Antioquia), Camilo Quintero ha insistido en algo que parece obvio, pero no lo es: la política debe medirse por resultados y no por aplausos; y puede ejercerse desde la alegría y la serenidad, con criterio. Alejandra Sánchez ha puesto sobre la mesa temas que rara vez generan titulares, pero sí transforman vidas: educación, turismo sostenible y la lucha contra la especulación inmobiliaria.

Esas son candidaturas donde la palabra pesa y la responsabilidad importa.

Al final, votar no es un acto de entusiasmo momentáneo, sino de conciencia. No es elegir al que más suena, sino al que mejor responde. No es premiar el espectáculo, sino respaldar la sensatez.

Y si algo necesitamos hoy no es más ruido. Es más criterio.

Otros escritos de esta autora: https://noapto.co/maria-antonia-rincon/

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