Al asesor de Fajardo

Señor Antoni Gutiérrez-Rubí,

quiero empezar diciéndole que, para mí, usted es uno de los mejores estrategas políticos que hay en el mundo. Desde hace muchos años he seguido sus pasos en diferentes campañas, y sus escritos sobre comunicación política se han convertido en referentes de análisis clave en parte de mi desarrollo profesional.

Hay dos frases suyas, tomadas de sus libros y conferencias, que repito constantemente cuando estoy hablando con alguien sobre ese objetivo tan difícil que es transmitir una idea política: “Uno piensa lo que siente” y “Uno dijo lo que la gente entendió”, que se constituyen en un gran resumen de cómo las emociones moldean nuestra percepción del mundo y no al revés, y de cómo se debe cuidar el mensaje que se quiere transmitir para que no sea malinterpretado y se convierta en un boomerang que al devolverse te corte la cabeza.

Seré breve, señor Gutiérrez-Rubí, apelando a su Breve elogio a la brevedad: hay momentos en que los asesores políticos debemos dejar de ser estrategas para ser, digamos, psicólogos; momentos en los que la realidad abrumadora va en contra de lo que quisimos lograr y el cambio de rumbo debe ser marcado más por lo humano que por lo táctico, por decirlo de algún modo.

Tanto usted como yo sabemos que Sergio Fajardo es un buen tipo, que fue un gran gobernante, y que hubiera sido el mejor presidente para la situación que atraviesa Colombia, pero también sabemos que esa campaña ha llegado a su fin, que no hay manera de que se recupere y vuelva a crecer, y que cada día que pasa no es sólo muy malo para el Fajardo político sino para el Fajardo persona.

Señor Gutiérrez-Rubí, yo le pido, como votante “eterno” de Fajardo, aunque ahora voy a votar por Paloma por la razones expuesta en mi columna de la semana pasada, que hable con él y le recomiende retirarse. Así no estará sólo cuidando a su cliente, sino a una persona que ayudó a transformar la cara de una ciudad y un departamento que eran famosos sólo por su violencia, pero que, luego de su gestión, empezaron a ser nombrados en los titulares de los principales periódicos del mundo con las palabras “milagro” y “esperanza”.

Otros escritos de este autor: https://noapto.co/daniel-yepes-naranjo/

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