La democracia es, por principio, un sistema sujeto a control, a constante escrutinio por parte de la ciudadanía. Su diseño institucional contempla distintas instancias en las que el ejecutivo se vigila, en las que se dibujan límites claros del poder gubernamental. En la literatura sobre democracia se le ha denominado a este proceso de seguimiento y sanción como accountability. Guillermo O’Donnell y Adam Przeworski sugieren que hay distintos tipos de accountability. Voy a mencionar tres.
El horizontal es el control realizado por las instancias de vigilancia contempladas por el arreglo institucional democrático. La Corte Constitucional, el Consejo de Estado, la Procuraduría y la Contraloría son ejemplos en Colombia de este tipo de control. Existe también el accountability vertical, que es la inspección y la sanción que efectúa la ciudadanía, en particular, aunque no exclusivamente, aquella que está organizada: colectivos, veedurías, medios de comunicación y movimientos sociales.
En tercer lugar tenemos el accountability electoral. Es el proceso por el cual los electores castigan con su voto a un funcionario elegido por mandato popular. Este tipo de control se presenta en el periodo electoral siguiente a aquel en el que determinado político resulta ganador. La particularidad de este tipo de control es que no desvincula las actuaciones del elegido de las pretensiones de sus electores. Garantiza, de cierta manera, el cumplimiento de las promesas adquiridas para ganar una contienda política. Si no se responde al mandato por el cual se obtuvo el cargo, los ciudadanos pueden utilizar su poder constituyente para impedir su reelección.
El gobierno saliente, en cabeza de Gustavo Petro, implementó un proceso de paz que profundizó el fortalecimiento de los grupos armados del país, al punto de que en 2025 tuvimos el año más violento de la última década. En salud, luego de insistir con una reforma que no prosperó y que después trató de imponer, hoy tenemos más tutelas por vulneración de derechos y un retroceso en la entrega de medicamentos. Se especula que en los próximos años la cifra de muertes evitables aumente en Colombia por cuenta del manejo que se le dio al asunto.
El gobierno de Petro nombró en el DPS, la institución más importante del país en términos de política social, a personas sin ninguna experiencia en el cargo, que declararon cosas como que los subsidios a las personas pobres no servían para nada y que había que acabarlos. En ese mismo sentido, reformularon el sistema de transferencias directas que ayudaba a las personas más vulnerables del país, y los programas sociales, como Familias en Acción, pasaron de 2,5 millones a 700.000 hogares beneficiarios.
El presidente además manejó las relaciones exteriores del país como si fuera un estudiante universitario con el ímpetu lleno de dogmas. Promovió una Asamblea Nacional Constituyente luego de firmar en piedra, al lado de Antanas Mockus, que no lo haría. Trató a sus contrincantes como enemigos y no como adversarios mientras ondeaba la bandera de guerra a muerte. Desde su cuenta de Twitter, señaló a periodistas con ligereza e irresponsabilidad. Atacó al Banco de la República y a cualquiera que se le opusiera. En palabras de Jorge Iván González, uno de sus directores del DNP, despreció a los funcionarios con experiencia y no implementó el Plan Nacional de Desarrollo.
A todo esto se le suma que, en medio de una división profunda, de un clivaje tan hondo como el que llevó a la violencia entre liberales y conservadores, luego del resultado desfavorable en la primera vuelta, sembró una teoría de fraude. Ayer, en su Twitter, habló de una conspiración sionista que estaría detrás del resultado, para de nuevo poner en entredicho el sistema electoral, ese mismo por el que fue elegido en 2022. A los demócratas los conocemos sobre todo cuando pierden.
En su periodo presidencial también hubo avances importantes. Pero lo que pasó ayer en Colombia es, principalmente, un proceso de accountability electoral, un castigo del electorado a lo que se percibió como un gobierno que incumplió su mandato.
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