El Lido

Para escuchar leyendo: De madrugada, Ekhymosis.

Frente o detrás de él he pasado no se ya cuantas veces. Bien sea desde o hacia Junín, o bien en aquellas mañanas del ayer cuando la Soquis me llevaba por un cono a Helados Coné y a escuchar la retreta de la Universidad de Antioquia, o en las tardes del hoy cuando llevo a la Soquis a Versalles por uno de nuestros té en leche, empanada argentina y tertulia serena.

Sin embargo, solamente he entrado en él tres veces. Al teatro Lido solo lo he disfrutado en su interior para ver un documental, una película y preparar una charla.

Ese puede ser una buena extrapolación ejemplificadora de la relación que hace ya muchos años los medellinenses tenemos con el Lido, un espacio que alguna vez fuera símbolo de la recreación y el encuentro de cientos de paisanos, que fue testigo del ocaso de nuestro centro y que hoy vive una renovación que nos interpela.

Tengo 29 años, de ellos, con conciencia, ajusto quizás 26 (Dios quiera). Y en esas dos décadas y media, ya he visto dos renovaciones de este espacio. La primera, entregada en 2007, tuvo una inversión del Municipio por cerca de 2.200 millones de pesos de la época, y permitió la rehabilitación total de este teatro, con su aforo de 1.100 asistentes. Con este esfuerzo, la Administración de Sergio Fajardo le devolvía a la ciudad, sesenta y dos años después de su inauguración, el que fuera el teatro emblemático de mediados de siglo.

Hoy, el Distrito invierte cerca de 4.961 millones, según anunció el alcalde Federico Gutiérrez, para renovar la infraestructura de este escenario y ponerlo al servicio de la Cinemateca Distrital y la oferta cultural de Medellín.

¿Qué pasó en estos 19 años? Pasemos rápidamente, porque no es ese el punto de esta, nuestra tertulia, querido lector.

En 2019, la Alcaldía debió cerrar el teatro por daños en su techo y serias afectaciones por filtraciones de agua. La atención a estos problemas se vio demorada por la pandemia.

Luego, en 2021, si bien se prometió iniciar las obras de reparación, durante todo ese año el Lido solo siguió deteriorándose mientras se tramitaban los permisos. Al ser un bien patrimonial (fue declarado Bien de Interés Cultural Municipal en 1991), cualquier intervención requería el aval del Ministerio de Cultura, lo que retrasó el inicio real de las obras. Cuando se obtuvo el visto bueno, en 2022, se adjudicó la obra, pero surgieron nuevas complicaciones: según el alcalde Gutiérrez, en declaraciones publicadas por El Colombiano en 2026, «habían adjudicado esta obra y lo que hicieron fue más daños». Es decir, el contratista de esa época no solo no avanzó, sino que generó daños adicionales a la infraestructura, y tuvo que ser reemplazado mediante un proceso jurídico.

Bien, miremos el lado bueno (del ahogado el sombrero, como dice la Soquis). Hoy, la renovación del Lido avanza, y según la Alcaldía será entregada en el primer semestre del 2027. A ese punto quiero que nos transportemos.

Cuando el Lido vuelva a abrir sus puertas ¿Qué haremos con él? Mejor dicho ¿Qué haremos en él?

Claro que a él volverán los eventos ganadores de estímulos al arte y la cultura, lo cual es maravilloso, pero debemos profundizar en los esfuerzos que la ciudad abandonó en la formación de públicos. No puede haber un niño en Medellín que cumpla la mayoría de edad sin haber disfrutado de algún espectáculo en el Lido.

Debe servir para que la Cinemateca explote su potencial, para que el cine colombiano encuentre un espacio de difusión directa de su obra. Ahora que también estará en el futuro ReCreo de Ciudad del Río, esta entidad no puede caer en la trampa de mirar a la ciudad de San Diego hacia el sur.

El Lido debe servir no solamente para conciertos y rondas eliminatorias del Altavoz y del Festival de Trova, sino atraer también espectáculos de primer nivel, como en otrora los recibió. Debemos abrir sus puertas a una programación casi diaria, que garantice que cada habitante de esta ciudad tenga al menos un recuerdo entrañable en él. Porque así, conociéndolo y luego amándolo, podremos llegar al tercer y definitivo escalón, cuidarlo. Así el Lido nunca más estará solo, así el Lido nunca más estará cerrado.

¿Vos qué harías en el Lido?

¡Ánimo!

Otros escritos de este autor: https://noapto.co/santiago-henao-castro/

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