Soy feminista y voy a votar por Abelardo

Soy feminista y voy a votar por Abelardo De La Espriella. Soy consciente de que, para muchas personas, especialmente para mujeres, amigas mías, feministas también, suena contradictorio. Parece una traición a mí misma, a mis principios y al feminismo. Y por eso hoy vengo a explicar mi postura y a defenderla. No para convencer a nadie, sino porque creo que las decisiones políticas —y personales— de una mujer también son una causa feminista, más aún, son un logro del movimiento.

Me declaro abiertamente feminista desde hace siete años. En un principio, muy radicalizada, veía machismo en todas partes y me ofendía todo el tiempo. Luego, elegí, día a día, combatir los micromachismos que veía a mi alrededor. Me di cuenta de un montón de actitudes machistas que yo también tenía y empecé a eliminarlas de mi vida. La más importante y de la que me siento más orgullosa es que dejé de ver a las mujeres como una competencia y empecé a verlas como el movimiento feminista siempre nos ha pedido que lo hagamos: como humanas. En el feminismo eso se llama ponerse las gafas moradas. 

Entendí que este movimiento no es un club al que se entra cumpliendo requisitos como si se tratara de una lista de pendientes. El feminismo es, en esencia, un movimiento político, social y filosófico que promueve las libertades individuales independientemente del sexo, quitándonos esa carga de los estereotipos de género que, históricamente, se nos han asignado tanto a hombres como a mujeres. Gracias al feminismo gozo de muchos derechos que  muchas mujeres antes de mí no pudieron ejercer: como estudiar una carrera universitaria, trabajar y escribir esta columna, por ejemplo. 

No ignoro que Abelardo ha tenido declaraciones y comportamientos machistas. No comparto sus ideas conservadoras sobre la familia, ni sobre las mujeres encasilladas en un único molde: el de madre y esposa, ni mucho menos su catolicismo impostado. Entonces ¿qué hace una feminista como yo votando por un candidato con el que difiere en un asunto fundamental? La respuesta se enfoca en las prioridades, en lo que considero que está por encima de mi propia visión de la vida. Una elección presidencial no es sólo un examen de pureza ideológica. Si así lo fuera, ganaría el voto en blanco, pues nadie puede estar cien por ciento de acuerdo con los políticos que aspiran a gobernarnos.

Durante años, el feminismo ha luchado contra la violencia intrafamiliar, la violencia sexual y los feminicidios. Y sin embargo, el gobierno de Gustavo Petro, que se alzó con las banderas del movimiento feminista, no ha tenido acciones contundentes para disminuir las cifras de la violencia contra nosotras. Por el contrario, han aumentado y, además, el presidente se ha hecho el ciego y el sordo frente a señalamientos a miembros de su gabinete por conductas de violencia contra las mujeres. 

Y es que pareciera que la seguridad fuera una bandera de la derecha y los derechos de las mujeres una bandera de la izquierda. Y no. La seguridad es una causa feminista. Y nuestros derechos no deben ser instrumentalizados para las agendas de campaña o para ganar votos. Las mujeres no somos un tema. Merecemos vivir libres y seguras para garantizar nuestra vida. No podemos vivir con miedo a salir de noche, a evitar ciertos lugares a ciertas horas, a perder a nuestros hijos por cuenta de la violencia o de las bandas criminales, o a que nuestras hijas sean una estadística más de las violencias de género. Porque una niña que crece con miedo se convertirá en una mujer que nunca será del todo libre. 

Soy feminista y votaré el próximo domingo por Abelardo De La Espriella, porque el feminismo no se trata sólo de vivirlo cuando nos conviene, también se trata de asumir una postura crítica frente a lo que está en riesgo. Porque quiero seguir siendo una mujer libre, en un país con democracia para votar cada cuatro años, porque sin seguridad no hay forma de abrir otros caminos ni de garantizar ninguno de los otros derechos, y porque en un futuro quiero mirar a los ojos a Alejandro, el hijo de Miguel Uribe, y decirle que yo no le di la espalda al candidato que podía ganarle al amigo de los asesinos de su padre. 

Otros escritos de esta autora: https://noapto.co/amalia-uribe/

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