La muerte que llega antes
por alguien que dispara
Un muchacho
periodista
el hijo de una profesora
del señor de la cafetería del parque
Veinticinco años solo son muchos cuando se espera
pero son tan poquitos para una vida
Mateo
que había ido en su moto
a la vereda Palmichal
a hacer reportería
a escribir sobre la guerra
él
que había creído en el periodismo
que había fundado El Confidente
que era de Yarumal
que estudiaba Ciencias Políticas
quería cubrir los enfrentamientos entre el Ejército y el Frente 36
La guerra
y aquí hay silencio
Mateo Pérez Rueda
en un pueblo llamado Briceño
en el que la violencia se ha asentado
arriesga todo
por contar
por ver oír oler
allá donde no han ido otros
por miedo
porque la guerra
no es solo la muerte la que ronda
es la decisión de alguien
de eliminar
de acallar
son las disidencias de las extintas Farc
es la falta de protección
es el olvido
es alguien
Mateo
sin miedo a decir
de corrupción, de orden público, de seguridad, de política local
una voz gritando allá en su pueblo
en zonas en las que la violencia perdura
en las que los grupos armados tienen control
allá
donde tantos no miramos
Mateo no se calló
pero ahora
doña Gloria y don Carlos lloran
y lloramos
ojalá lloráramos todos porque un muchacho de veinticinco años ha sido asesinado
porque 170 periodistas han sido asesinados desde 1978
porque en este país cientos miles millones han sido asesinados y desaparecidos y destruidos por la guerra
y nosotros
mirando
cómo se repite
(incontables veces se ha repetido)
millones de nosotros hemos llorado
nos duele (en primera persona)
porque la muerte sigue llegando porque alguien disparó
porque esta puta guerra
como una manera de vivir