Los criminales están, literalmente, de parranda de cuenta de la Paz Total. Y no es solo el hecho que podríamos llamar “folclórico” de los cabecillas de La Oficina celebrando en la cárcel de Itagüí ad portas de su liberación como “gestores de paz”, es que de verdad los criminales han tenido 4 años de respiro en Colombia, y han aprovechado cada prebenda del gobierno, no para alcanzar la paz, como dice Cepeda, sino para fortalecerse.
Por ejemplo, y para hablar de cifras concretas, desde que la guerrilla de alias Calarcá entró a la Paz Total, esta pasó de 1000 a 3000 combatientes, según inteligencia del ejército. Esto es un crecimiento de más del 100 %. Y según la Fundación Ideas para la Paz (a la que creo que no se atreverían a tildar de derechosa), ahora este grupo criminal hace presencia en 100 municipios de 10 departamentos.
Además, algunos dirán que es casualidad donde yo veo causalidad: el crecimiento del Pacto Histórico se explica en buena medida por el aumento de la votación en las zonas que la MOE declaró como de riesgo electoral por las presiones que ejercen los grupos criminales a la población.
Para quienes nos oponemos al petrismo no es nada nuevo, ya veníamos advertidos desde las elecciones pasadas del Pacto de La Picota, y sabíamos, incluso desde antes, de a quiénes nos enfrentábamos. Pero el punto no es ese, sino que tiene que ver con una palabra de moda entre todos aquellos que nos dedicamos a las comunicaciones: la narrativa. Que, en palabras coloquiales, vendría a ser el cuento que uno echa y del que se desprenden todos los mensajes.
La narrativa del petrismo, exitosa aunque poco cierta (pero es que de su veracidad no depende que le vaya bien) es que su gobierno y su política está enmarcada en una guerra entre ricos y pobres, y que él está del lado de los pobres. Uno se puede desgastar mucho desmintiéndola y algo puede hacer, pero esto mueve fibras emocionales que superan las racionales, mejor dicho: dato no mata relato. Y en este cuento, él gana, porque es que en Colombia los pobres son muchos más que los ricos, y con que un porcentaje le copie, gana.
Sí se puede enfrentar con otra narrativa, más poderosa porque esta sí está fundamentada en evidencia: la división en Colombia no se trata de ricos Vs. Pobres, sino de los que respetamos la ley Vs. Los que están del lado de los bandidos. Por eso, no es menor, que en la famosa entrevista de Petro con WestCol, cuando más erró el presidente, fue cuando el streamer se refería a la seguridad y al trato a los criminales. Ese es el camino claro que tenemos en la derecha para salvar a Colombia y derrotar, de verdad, a los que están aliados con los bandidos.
Otros escritos de este autor: https://noapto.co/jose-valencia/