No te deprimas, corre

La idea parece maravillosa: la depresión se cura corriendo. O con cualquier otra actividad que implique salir de cama o moverse o no pensar.

Persiste la idea de que tiene más que ver con la falta de ganas y no, como la define la Organización Mundial de la Salud, con una “enfermedad común, pero grave… que se debe a una combinación de factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos”.

No le pedimos a alguien que tiene una gripa quiebrahuesos que se levante de la cama y corra. En cambio, le llevamos aguapanela caliente con limón y jengibre y llamamos al médico.

Está bien que no seamos expertos en depresión, pero en estos tiempos en que hay más posibilidades de saber, el lenguaje sí importa: hay que empezar a entender que es una enfermedad, que necesita tratamiento, que no se cura con decir o desearlo. A los especialistas médicos no los reemplaza la escritura ni ChatGPT ni el café.

Y quizá eso es lo más grave: que un evento reconocido en la ciudad promueva la idea. No es tan simple, porque el meme lo resumen bien: alguien lo pensó, alguien lo aprobó, alguien lo publicó.

Es decir, todavía la depresión para muchos no tiene la relevancia suficiente (o es un tema tabú con el que es mejor mirar para otro lado). Todavía el desconocimiento lleva a enviar este tipo de mensajes: para la depresión, todo lo que necesitas es correr. Y además paga por ello.

Ya lo sé, pasó hace más de una semana, y ya no es trending topic. Pero por eso quiero escribir de ello: porque mejor y no hablamos de eso, porque mejor que se vaya acallando. Por lo mismo: porque sabemos muy poquito.

Está bien que CorreMiTierra haya pedido disculpas y aclarado que para ellos es una condición grave que requiere atención profesional, y que hayan retirado las piezas publicitarias. Eso no quita que tengamos que hacer la reflexión, ni que debería ser un compromiso de organizaciones privadas y públicas conversar del tema, aprender, hacer campañas. Porque si hay algo importante en este momento es que ahora somos capaces de hablar más de la depresión, pero falta mucho. Para la muestra el botón.

En el comunicado de CorreMiTierra aclaran que querían resaltar “la importancia de la actividad física como una herramienta para mejorar la salud mental, tal como lo reconoce la evidencia científica”, y citan un metaanálisis del British Journal of Sports of Medicine de 2023 que confirma que 30-40 minutos de actividad física tres a cinco veces por semana reduce significativamente los síntomas de ansiedad, depresión y estrés.

Y pues claro, de los beneficios de la actividad física hay que seguir conversando y promoviéndolos, pero el mensaje, el cómo se dice algo, es fundamental: lo uno no quita lo otro.

Quizá tiene que ver con esa generalización rimbombante que nos encanta o que nos hemos acostumbrado a la ligereza de internet de necesitar un truco para engancharnos. No todo lo que necesitamos es correr. Dirán que no hay que ser literales, pero en temas importantes, sí. No todo tiene que ser un juego o hacernos reír.

Estamos hablando de seres humanos y de una problemática social y de salud que nos toca de cerca, aunque no parezca si no está en nuestro círculo cercano: en Colombia, la depresión es más alta que el promedio en el mundo, según un informe de la OMS (citado en varios medios, entre ellos Profamilia y la Defensoría del Pueblo). El 4.7 % de los colombianos sufren de depresión, es decir, casi 2.500.000 personas. El promedio mundial es de 3.8 %.

El problema, según el Observatorio Nacional de Salud, es que apenas el 20 por ciento de las personas diagnosticadas con trastorno de depresión mayor reciben atención especializada en el país. Y ahí es cuando las palabras cuentan.

Porque además muchas veces estos mensajes van con el privilegio encima: quiénes pueden acceder a un tratamiento o, incluso, al resto de herramientas: cuántas personas pueden volverse runners.

Necesitamos crear ambientes seguros para que la depresión sea un tema del que podamos conversar sin estigmas y sin miedo. Que podamos ser apoyo para quienes lo necesiten, o recibirlo si es que lo necesitamos nosotros. No podemos quedarnos en el chiste de que al psicólogo lo reemplaza el café. Hay que ponernos serios. Empecemos incluso con lo simple: dejar de decir me dio la depre, cuando apenas estamos tristes. O a quedarnos callados cuando no sepamos del tema. O a aceptar una campaña solo porque nos gusta correr.

Otros escritos de esta autora: https://noapto.co/monica-quintero/

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