Pa’ Cámara

Para escuchar leyendo: La nostalgia de Poncho, Rafael Escalona.

Dice el refrán popular que, de médico, poeta y loco, todos tenemos un poco. Yo siempre le he agregado una más, la de politólogo, que cada colombiano alberga en alguna parte.

No sé si a mis colegas les pasará lo mismo, pero casi siempre -y más en épocas como esta- las conversaciones con amigos y familiares empiezan con la misma pregunta ¿y entonces cómo ves la cosa?, y no tienen que ahondar más; ellos y yo sabemos que la cosa es o la próxima elección o el desempeño del gobierno de turno. Estos cuatro años han sido de una pregunta que casi siempre quiere destrabar una larga queja contra un gobierno nacional que se ha quedado corto a la ilusión y largo al escándalo.

Pero más allá de lo que pueda uno decir, sentir o pensar de un gobierno o una elección, he podido descubrir que la gente en general no busca en su pregunta un consejo, una apreciación o un concepto (siquiera, porque yo de analista político tengo poco). No, la gente busca, quizás sin saberlo racionalmente, que uno este de acuerdo con ella, que uno albergue también el sentimiento que en la entraña se le anida cuando lee o ve algo sobre la política nacional. Porque quedemos claros en algo, queridos lectores, la política colombiana se siente desde la entraña primero y luego, si acaso, se razona en el cerebro.

Entonces en estos tiempos de campaña, a esa búsqueda de estar de acuerdo, la gente le agrega una pregunta al diálogo cotidiano: ¿y entonces por quién hay que votar? Ya quisiera yo tener la clarividencia para contestar lo que en realidad evoca esa pregunta. Por ello, prefiero responder elusivamente con un condicionante inicial: pues yo pienso votar por… no solamente contando por quién, sino haciendo énfasis en por qué.

Sé, querido lector, que ya con que usted me lea me está dando una confianza que yo aspiro a corresponder algún día. Sé que además de pretender su lectura, ahora que yo también quiera su atención sobre por quién pienso votar puede ser ya demasiado. Pero deme chance, que esto más que una confesión, quiere ser también un acto de justicia: darle visibilidad a candidaturas que lo merecen más que las que se montan en las tendencias, la banalidad y la política del todo vale.

Antioquia tiene varios candidatos de lujo para la Cámara de Representantes, podemos tener una bancada seria, técnica, decente, que entienda lo que aquí se necesita y se puede ofrecer, que supere la relación rota que hemos tenido en el último cuatrienio, y que construya por fin una relación bidireccional entre la Nación y el Departamento. De ese listado maravilloso, que es una excepción honrosa a uno más largo lleno de gente vergonzante, quiero resaltar dos candidaturas de un valor particular.

En la primera casilla, con el 101, del recuadro que le correspondió a la coalición Ahora Colombia (del Mira, Nuevo Liberalismo y Dignidad), usted encontrará a Rafael Nanclares (@FajardoAnt26), exsecretario de Infraestructura de Antioquia, exsecretario de Tránsito de Medellín, ingeniero civil de la Nacho y poeta de reciente publicación.

Rafael es un tipo decente, un hombre que concibe al servicio público como una responsabilidad con algo más grande que uno mismo, un ingeniero que piensa como ingeniero las soluciones que quienes piensan como políticos han ido dejando en el olvido. Porque sabe mezclar bien una amalgama que pocos dominan, la suma de ingeniería, política, filosofía y arte para encontrarle solución a problemas públicos de esta Antioquia inmensa.

Sabe, porque lo dirigió en la Gobernación, cómo sacar adelante proyectos detonantes del desarrollo para un departamento que hace rato dejó de señalarle la ruta de progreso a Colombia.  Es de los que sí.

Propone, además, una ley de Gobierno Corporativo para las Empresas Comerciales e Industriales del Estado, para protegerlas de las manos oscuras de políticos de turno que las ven como bolsas de empleo o cajas menores.

En el mismo tarjetón, con el 104 del Centro Democrático, podrá encontrar a Federico Hoyos (@FedericoHoyos), exembajador de Colombia en Canadá, exrepresentante a la Cámara, exconsejero presidencial, columnista (mejor que yo) y político de los buenos, como certeramente enarbola su campaña.

Federico es un hombre joven, pero con la estampa del político de antes, del riguroso, del que tiene una visión profunda de su tiempo, que sabe lo que defiende y tiene como norte no un cuatrienio, sino un proyecto de país. Un político con resultados, como la ley de movilidad sostenible. Un candidato con propuestas, como el programa de Bilingüismo x impuestos, fortalecer el Fondo Emprender o brindarle al Congreso la potestad de aprobar o rechazar el rompimiento de la Regla Fiscal por parte del Ejecutivo.

Rafael y Federico fueron funcionarios conscientes de su responsabilidad y servidores con entrega y altura; son hombres buenos, de los que miran a los ojos, de los que saben sonreír y hablar con la misma franqueza de lo profundo y lo cotidiano; serán representantes diligentes, capaces de honrar la confianza que los antioqueños les entregaremos, que dignificarán el servicio público, como tanto lo necesitamos en Colombia.

Hay muchas candidaturas necesarias, urgentes y responsables para la Antioquia nuestra. Aquí un par.

¡Ánimo!

Otros escritos de este autor: https://noapto.co/santiago-henao-castro/

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