Las traiciones de Fajardo

Sergio Fajardo ha sido traicionado en muchas oportunidades: Juan Valdés, un tipo que se hizo elegir de la mano de Fajardo a la Cámara de Representantes, le terminó haciendo moños al archirrival del ‘profe’; León Fredy Muñoz pasó de ensalzar a Fajardo a aplaudir la dictadura sandinista; y una parte del equipo de Fico, que tuvo origen en Fajardo, ahora está Firme… o tieso.

Sergio Fajardo ha sido un hombre coherente en su discurso y en su actuar, pero hoy está muy cerca de repetir la historia: traicionar una esperanza. Un error estratégico y político en esta contienda puede ser una traición para quienes consideramos que el camino no está en los extremos.

Se habla de hacer equipo, de construir confianza. Hoy Fajardo no ha sido capaz de construir equipo. Ha estado con muchos y hoy no está con nadie; no quiere estar con nadie. En sus discursos e intervenciones públicas da a entender que todo aquel que esté a centímetros de su pensamiento se aparta de lo que él representa. Graso error.

Habla de que podemos ser diferentes sin ser enemigos, pero no reconoce la valentía en los otros. Hay perfiles en la Gran Consulta que a mí no me gustan, pero reconozco en ellos algo y me concentro en quien me identifica.

A pocas semanas de la Gran Consulta, en la que ya no tiene posibilidades de ingresar, esperaría uno un mensaje de esperanza: que, quien sea su ganador, tenga posibilidad de encontrarse con Fajardo.

Si él sigue ahí, empecinado en esa idea de ir solo con una ‘nueva mayoría inexistente’, sin ser capaz de sumar, va a restar. En esta contienda, el que resta, traiciona. En 2026, restar a una opción viable de gobierno por fuera de los extremos es más grave que ir a ver ballenas en 2018.

Otros escritos de este autor: https://noapto.co/daniel-palacio-2/

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