Ahora Trump nos resulta tan simpático… Nos concedió una imagen soñada: la de Nicolás Maduro esposado deseando a todos un happy New Year antes de su traslado a un centro de detención en Nueva York.
Cuando en la rueda de prensa sobre el operativo dijo petróleo y no democracia. Cuando dijo Delcy y no Edmundo ni María Corina. Cuando, pasadas las semanas, Venezuela ha pasado de ser un régimen dictatorial y opresor, a ser un régimen dictatorial y opresor que le obedece a Estados Unidos, pero intacto. Sin embargo, seguimos viendo tan hábil, tan práctico a este Trump, que pensamos que le apuesta a una transición paulatina para evitar una guerra civil.
¡Cómo nos gustan los fuertes exhibiendo su fuerza! Son casi un fetiche. La pregunta es por qué. Adam Grant, columnista del New York Times intenta dar las razones que encierra nuestra atracción fatal por líderes como Trump. O como Petro. O como Abelardo de la Espriella.
A pesar de que en el mito griego Narciso es un pobre embelesado que muere contemplándose en el reflejo del estanque, consumido y marchito, en la vida política, empresarial y escolar, son estos perfiles los que nos embelesan y de los que reclamamos el liderazgo.
Tal vez es que en tiempos de incertidumbre y crisis como estos, en los que la percepción de caos y desorden es tan alta, volvemos a ser animales primitivos que olemos las feromonas del macho alfa y lo valoramos en tanto más fornido y resistente. Los machos alfa de la contemporaneidad son aquellos que se tongonean exaltando sus propias cualidades y, como dice Grant, exudando “embriagadores niveles de confianza y carisma”.
Sin embargo, está demostrado que los líderes con personalidades narcisistas tienden a tomar decisiones equivocadas, insostenibles y son más proclives a la corrupción y a romper las leyes en pro de activar todos aquellos mecanismos que favorezcan la exaltación de su ego.
Esto los hace adictos a las victorias tempranas porque producen imágenes altamente consumibles y efectos súper comerciales: fáciles de explicar, fáciles de vender, fáciles de mostrar. En poco tiempo Venezuela saldrá de la agenda de Trump como salió la franja de Gaza porque en su fantasía, ambos son asuntos arreglados, que no habría sido posible remediar si no fuera por él.
El aumento del salario mínimo de Petro, en el último año de mandato puede explicarse en parte por este rush que enaltece su “yo”-
Si lo que se espera de un líder es que anteponga su misión por encima de su ego, se puede decir que los narcisistas son el anti líder por excelencia: hacen justo lo contrario. ¿Entonces por qué seguimos dándoles poder? Se diría que embaucan y seducen ciegamente: les inoculan “quereme” a sus más cercanos colaboradores y a los demás nos engañan. Falso. Son fáciles de detectar:
- Prestan demasiada atención a su apariencia física, a lo que tienen puesto, a cómo quedan en las fotos. Alerta Abelardo.
- Enarbolan un discurso victimista del que nos hacen partícipes y culpables a los demás. Alerta Petro
- Son altamente sensibles a los halagos y tales los empujan a mantenerse ciegos en decisiones equivocadas. ¿Ya han analizado el gabinete de Petro?
- Son altamente sensibles a las críticas y tales los empujan a tomar represalias sobre dimensionadas. Alerta Abelardo: esta semana Juanita León, directora de La silla vacía, solicitó rectificación a la campaña del candidato por la difusión de mentiras e imágenes manipuladas con inteligencia artificial sobre ella y el portal, en retaliación por la investigación publicada sobre su entramado empresarial y las relaciones societarias de De la Espriella con delincuentes y acusados.
¿Y entonces? ¿Qué los hace tan atractivos? La baja autoestima de sus seguidores. Adam Grant cita estudios que demuestran la relación que hay entre personas que se valoran poco a sí mismas con su adhesión a líderes narcisistas: tal predilección los hace sentir especiales.
Valdría la pena pasar por el cedazo de un análisis de la personalidad al partidor presidencial disponible porque sería nefasto pasar de un narciso perdido en el reflejo de la espada de Bolívar a otro que acecha vestido con piel de tigre.
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