Lista de regalos

Aprovecho que esta es la última columna del año para hacer mi lista de deseos. Criada en un pueblo, muy pronto aprendí que hay que ser austeros con los deseos; que, incluso, para pedir lo decoroso es la mesura.

Pero ahora, contrario a ello, me voy a despachar con paquetes de deseos. Además, próxima al cumpleaños, me siento con ímpetu para ilusionarme. Lo primero que anhelo es que los establecimientos de comercio sean menos tacaños, que sepan diferenciar en qué ahorrar y en qué invertir. La solicitud parece de otro mundo, pero no es tan difícil. Veamos:

  1. Que los baños tengan mejor calibrado el temporizador para que no se apague la luz mientras alguien lo está usando, especialmente si somos mujeres o adultos mayores. Ni la menstruación ni la incontinencia caben en escasos segundos.
  2. Que los cocteles, tan rimbombantes como costosos, sean de verdad. Reconozco que debe ser una labor titánica lograr esos hielos con formas de esferas perfectas, lisas, sin burbujas. Pero, cuando esa pieza ocupa el 75% del vaso, más un tanto de azúcares y sabores artificiales, queda muy poco espacio para la mezcla de licores. Antes se decía que “el que tiene pal´whisky, tiene pal´ hielo”; ahora toca revisar si alcanza siquiera para el trago, porque lo que sí es grande es el número que acompaña al signo $ en la carta de cocteles.
  3. Que los platos para compartir sean serios. No nos engañen más con cartas llenas de nombres raros mezclados con términos como “ancestrales” o de “origen” para ofrecer al final tres humildes y bondadosas lajas de arracacha. No jueguen con nuestra ilusión, no les estamos pidiendo platos desbordados, pero si la promesa es un plato para compartir, que sea eso, que podamos entre todos deleitarnos con los alimentos.

El segundo paquete de deseos está relacionado con la necesidad de silencio. Por favor, que el niñojesús, o santa, o el papá y la mamá, regalen por montones audífonos, cordura y un poquito de vergüenza. Un tris de sensatez para que cada uno se dé cuenta de que sus videos, sus llamadas, sus recetas de tiktok no son de interés general y que quien está al lado no es merecedor de semejante estruendo.

Y, finalmente, esta columna tiene espacio para un deseo sin ironías: lo último en la lista, que es lo primero en importancia. Deseo profundamente que nadie más sea asesinado o ultrajado por solicitarle al otro que le baje volumen al parlante o que no tire pólvora; o porque en la fiesta navideña ebulla el rencor y la venganza entre amigos y familiares. No es mucho pedir.

Otros escritos de esta autora: https://noapto.co/maria-antonia-rincon/

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