Muchas celebridades (artistas, deportistas, empresarios) son altamente paradójicas: geniales y admirables por su talento en particular, y deleznables como personas.
Biografías, documentales, películas y anécdotas reflejan esa paradoja. Mientras en su vida pública son ídolos –a veces también villanos– en la privada, casi todos sacan sus miserias: como compañeros, parejas, amigos, padres, jefes y, sobre todo, como ciudadanos del mundo.
Más allá de los chismes de farándula –en los que a menudo se sobrepasa el límite de la vida privada a la íntima– hay una miseria pública, constatable y escandalosa, la económica, que revela lo repugnante que pueden llegar a ser sus salarios desproporcionados y otras compensaciones monetarias exorbitantes. Veamos algunos ejemplos.
Según The Times Of India, Elon Musk es el CEO o Presidente Ejecutivo mejor pagado del mundo en 2025 con una remuneración aproximada de 23.500 millones de dólares anuales (US$23.500’000.000), entre salario y paquetes de acciones, pero no utilidades sobre las empresas que dirige, de la cual es también propietario.
Lo anterior equivale a 1.958 millones de dólares al mes, que, convertidos a pesos colombianos –a una tasa de cambio de $3.800 por dólar–, serían 7.441.666.665.400 (7.441 billones de pesos). En suma, Musk se gana al día lo mismo que devengarían 5.226.581 de colombianos, de los más de 10 millones que en nuestro país trabajan por el salario mínimo, actualmente en $1.423.500. ¡Humillante!
Si detallamos más, el ingreso estimado de Musk en pesos colombianos es $244.658.731.800 por día, $10.194.113.825 por hora, $169.901.897 por minuto y $2.831.698 por segundo, con lo que pagaría 2 salarios mínimos mensuales en Colombia. En EE.UU., en dónde el salario mínimo es aproximadamente cuatro veces el de Colombia, también serían desorbitadas las proporciones.
Lo paradójico del caso es que Musk también se ha vuelto célebre por exigir y proponer trabajos con jornadas de 120 horas semanales (17 horas al día) para personas con coeficiente intelectual alto y sin ninguna remuneración, como lo ha hecho público en su red social X. ¡Degradante!
Para entrar en personajes más “terrenales”, tomemos como ejemplo a Cristiano Ronaldo, el deportista mejor pagado del mundo en 2025 según la revista Forbes, con unos ingresos de 275 millones de dólares, incluidos el salario y los patrocinios. Con lo que gana Ronaldo en un día (2.815.000.000), podría pagar aproximadamente 59.300 salarios mínimos diarios en Colombia.
Mientras la desigualdad en el mundo crece a un ritmo más acelerado que la economía, la fortuna de los multimillonarios lo hace a una velocidad aún mayor, con lo cual la concentración de la riqueza está cada vez en menos manos, la mayoría de ellos celebridades, que lo primero que hacen con sus fortunas es esconderlas para evadir impuestos, como, en el caso colombiano lo han hecho ídolos del nivel de Shakira y Falcao García, para mencionar solo dos ejemplos, o Messi, si se quiere uno más universal.
Por supuesto, hay que valorar y pagar el talento y el esfuerzo que les permite a los famosos hacerse millonarios, pero no en esas proporciones que atentan contra la estabilidad social. En efecto, por más que digan que son asuntos privados, esas millonadas las termina pagando toda la sociedad, porque se van externalizando de agente en agente, publicidad y mercadeo mediante: de patrocinadores y marcas a los productos y de estos a nosotros. Los paga la humanidad entera, de una forma o de otra.
Ahora, si a esfuerzo vamos, ¿les parece poquito el que tienen que hacer las enfermeras, los docentes, los policías, los soldados y tantas personas que a diario se juegan la vida por la nuestra, algunos sin salario, como los bomberos o miembros de la Cruz Roja?
Uno no sabe quién es más ruin, si las personas que pagan esos salarios o quienes los reciben o exigen, aunque unos y otros contribuyen a que la sociedad, con tanta desigualdad, esté peor. Ambos merecen nuestro repudio como personas, así como les aplaudimos los talentos que los destacan.
En otra columna en este medio, propuse regular el salario máximo en Colombia, ¿por qué no hacerlo a nivel global? Algo tenemos que hacer como sociedad para censurar la infamia que implican estos salarios estratosféricos. La emancipación, pero también la libertad, para los que tanto la valoran, empieza por no dejar institucionalizar semejantes desigualdades. Está bien que los famosos ganen millones, lo que está mal es que el resto del planeta pague la cuenta, en precios, en impuestos, en tiempo. Ellos se llevan la gloria y nosotros la factura.
Otros escritos de este autor: https://noapto.co/pablo-munera/