El dilema del centro  

Lo que conocemos como el ‘centro’ político en Colombia hoy se enfrenta a su mayor dilema: inclinarse por el que hoy lidera las encuestas, pero correr el riesgo de quedar dividido en el camino; o arriesgarse por otro nombre, quizá aún débil en la esfera nacional, pero capaz de sumar todos los liderazgos que se ubican en ese espectro político con el que hoy se identifican buena parte de los colombianos. 

Si un sector del denominado ‘centro’ sigue embelezado en un liderazgo que hoy está estancado en un poco más del 10% de intención de voto, estamos ante un final trágico y conocido, no una… sino dos veces. 

Sergio Fajardo, el candidato de esta vertiente que goza de mayor reconocimiento —incluso de favorabilidad en las primeras encuestas—, ya ha vetado otros nombres de ese mismo espectro. Que mmm, que con perengano no, que con zutano tampoco, que-no-sé-qué

Ya todos vimos lo que pasó la semana pasada con Alejandro Gaviria cuando le quitaron la silla después de estar todo listo para que encabezara la lista al Senado del Nuevo Liberalismo y —de paso— de la coalición Ahora Colombia, de la que hace parte el partido de Fajardo. 

Si eso le pasó a quien goza de amplio reconocimiento, respeto y admiración por un sector importante del electorado de centro, ¿creen ustedes que será viable unir esa cantidad de nombres de un origen plural en un propósito común? En las condiciones actuales, soy pesimista. 

Es cierto que en la larga lista de aspirantes a suceder a Gustavo Petro hay algunos impresentables, ya sea por su talante populista o, incluso, por los intereses ocultos que les mueven, pero también hay que reconocer trayectorias y habilidades en otro buen número, desde Juan Carlos Pinzón hasta Claudia López. 

Si por algo se ha caracterizado esta contienda, es por la cantidad de nombres que cuentan con las credenciales suficientes para dirigir el país. 

Fajardo está donde está por sus propios méritos, pero también es cierto que el panorama electoral y político de hoy exige a alguien capaz de unir; y si él no es capaz de hacerlo con su propio espectro político en medio de la contienda, mucho menos lo podrá hacer con el país desde el gobierno. 

Los grandes liderazgos, de acuerdo a Henry Kissinger —uno de los diplomáticos más influyentes del siglo XX— también deben adecuar los medios a los fines y el propósito a las circunstancias. Dicho de otra manera: los líderes deben equilibrar idealismo y realismo.

Es esta una gran oportunidad para que este espectro político demuestre capacidad de escucha, grandeza y unión en la diferencia, porque el ‘centro’ es mucho más que el promedio de los extremos. 

Las banderas del centro tienen que ser la libertad, la unión y el respeto por la institucionalidad. A mí se me ocurre que quien cumple con esas características es Aníbal Gaviria, y ¿a usted?

Otros escritos de este autor: https://noapto.co/daniel-palacio-2/

5/5 - (1 voto)

Compartir

Te podría interesar