La profesora Sandra Borda es la muestra de que las tías uribistas tienen más capacidad política que nuestros “intelectuales” y doctorandos. Borda usó su poder de influencia para promover a Gustavo Petro, siempre afirmando que lo del castrochavismo era un invento mediocre del uribismo. Ahora dice que el presidente la engañó, y que en verdad él sí representa las mismas amenazas del chavismo en Venezuela. Ojalá no sea demasiado tarde…
Y más vale tarde que nunca, pero eso sí, que no nos eche el cuento de que Petro apenas vino a desenmascararse y que él había prometido otra cosa. Porque entre las pocas cosas que hay que reconocerle a ese señor es que fue claro en sus intenciones, pues en campaña habló de acabar el sistema de salud; de hacer la “Paz Total” con los peores criminales; de acabar con Ecopetrol dándole un tiro en el pie a las finanzas públicas; de expropiar el ahorro privado de las pensiones para volverlo plata de bolsillo del gobierno. Además, su talante autoritario y de desprecio por las normas estaba claro desde que fue alcalde.
El problema es que la ceguera política de las lumbreras de la progresía ahora nos pone en la difícil misión de derrotar a una persona sin ningún escrúpulo, con todo el poder del gobierno de su lado y dispuesto a hacer las peores alianzas para sostenerse. No es gratuito que el senador más votado de la oposición esté en una UCI luchando por su vida, ni que el presidente venga a Medellín y monte en la tarima a los criminales que han ido a la cárcel durante el gobierno de Fico. El juego sucio está a la orden del día.
Intentándo verle el lado bueno a las cosas, está la pérdida de credibilidad de esas voces que durante años han pontificado sobre la democracia y la constitución, que hablaban de garantías y derechos, de corrupción y narcoestado, pero que resultaron cómplices de un gobierno que en verdad tiene en jaque a Colombia. En ese grupo caben muchos artistas, “intelectuales” y oenegeros, cuya voz ahora carece de toda autoridad. El odio a Uribe los cegó, y terminaron promoviendo todo lo que juraron destruir.
Otros escritos de este autor: https://noapto.co/jose-valencia/