Lo que se puede esperar del primer año del gobierno de Abelardo de la Espriella

A pocos días de la posesión del nuevo Congreso, las dinámicas de negociación de las mesas directivas en el Congreso reflejan tempranamente la consecuencia del gobierno de no contar con una bancada propia. Abelardo de la Espriella será el primer presidente de este siglo que gobierne sin una bancada mayoritaria, la narrativa anti partidos que posicionó en campaña lo pone en una situación compleja frente al poder legislativo.

Se expone entonces la dificultad de contar con cuatro congresistas (Movimiento de Salvación Nacional), toda vez que no logra, a la fecha, poner de acuerdo a los sectores de derecha en el Congreso para que apoyen a sus aliados políticos. El Centro Democrático, quien tempranamente se declaró bancada de gobierno, ante la ausencia de representación en el gabinete, hoy impulsa candidaturas opuestas al gobierno de Abelardo.

Desde allí es que se puede empezar a leer el primer año del nuevo gobierno, con unos márgenes de acción estrechos, dado el tamaño de la oposición (Pacto Histórico) y la necesidad de juego y representación que demandarán los partidos que conforman el Congreso. Por otro lado, se prevé que Abelardo posicione una narrativa negativa hacia el Congreso ante eventuales diferencias de opinión en proyectos y reformas estratégicas.

Tempranamente podremos observar un gobierno aparentemente débil ante el Congreso, pero que ante el lineamiento de no gobernar con los partidos políticos, buscará en el plano territorial ese apoyo. Siendo el Congreso un cuerpo que representa principalmente a las regiones del país, allí el nuevo poder ejecutivo podría encontrar una estrategia que le permita aprobar sus temas centrales.

Esta dinámica se puede leer desde tres elementos de análisis:

·       Hoy el Congreso tiene una fragmentación que impide mayorías permanentes en el tiempo.

El Congreso 2022 – 2026 enfrenta una fragmentación superior al del periodo inmediatamente anterior, hoy ningún bloque político logra conseguir mayorías, en Senado la izquierda alcanza los 39 de 52 votos necesarios, mientras que los aliados “firmes” del gobierno, suman 21 curules. Esto pone de manifiesto la relevancia de los partidos bisagra, los tradicionales, como la U, Liberal, Cambio Radical y Conservador, quienes dependiendo de los incentivos que se ponen en juego, irán adoptando su postura frente a la agenda que plantee el gobierno o logre posicionar el Pacto Histórico desde la izquierda.

·       Un estilo de gobierno que pretenderá depender poco de las mayorías legislativas permanentes

Sin haber arrancado oficialmente, el primer año de Abelardo de la Espriella denota un distanciamiento del poder legislativo, producto de la necesidad de mostrar resultados inmediatos desde lo administrativo, pero también como consecuencia de no contar con una bancada propia que le respalde y le permita al tiempo sostener su narrativa anti partidos.

La volatilidad que se prevé para la conformación de mayorías lleva a pensar que Abelardo pretenderá impulsar una agenda acotada y sobre la cual los partidos bisagra no generen mayor resistencia. Con la fortaleza que tiene la oposición hoy en el legislativo, encontrará barreras en Comisiones y Plenarias, que podrán en ocasiones bloquear las propuestas del ejecutivo si los partidos tradicionales se les unen.

Aquí veremos al tiempo un reforzamiento de las reglas institucionales, voto por voto, ante una gobernabilidad que no está asegurada, el Congreso y ejecutivo, tendrán que llegar a puntos en común que les permita márgenes de maniobra.

·       Colombia se acerca cada vez más al nivel de fragmentación del poder legislativo en América Latina

Para el plano regional, los ejemplos en América Latina han mostrado que la gobernabilidad se complica donde la fragmentación es alta y el gobierno no tiene una bancada oficialista y mayoritaria en el Congreso. Lo que le espera a Abelardo de la Espriella no es necesariamente un Congreso que lo va a bloquear, sino que lo obligará, si quiere aprobar sus agendas, a negociar, proyecto a proyecto, sin una bancada que lo respalde.

El primer año podremos ver en Colombia una dinámica de negociación que dependerá de cada tema, ante una ausencia de alineación ideológica, por lo que esperar un comportamiento previsible del Congreso en materia de control político y de conformación de mayorías, será cada vez más complejo ante la capacidad que adquieren partidos como el Pacto Histórico o el Centro Democrático para definir agendas y temas a discutir.

Al mismo tiempo esto plantea, nuevamente, la necesidad de que se desarrollen debates para el fortalecimiento de los partidos políticos. Cuando las colectividades son débiles, el ejercicio de gobierno se convierte en una composición de coaliciones, frágiles y poco leales que ralentizan la toma de decisiones y bloquean el desarrollo de las agendas políticas.

Otros escritos de este autor: https://noapto.co/daniel-david-mendez/

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