Trágame tierra

Primero da pena ajena: Es que apenas llevo dos días en el cargo, me tiraron a los toros así. Pobrecito (el pobrecito es de él mismo).

Hay momentos en que se toca el cuello, incómodo: dónde está la capa de invisibilidad de Harry Potter cuando se necesita.  

Luego da incluso pesar, tan sincero: Administrativamente, Colpensiones lo estoy entendiendo porque sería irresponsable decir que conozco la entidad profundamente.

Pero hasta ahí, porque la pregunta es simple: por qué le dieron un cargo (el de presidente de Colpensiones, una entidad fundamental, en la que está en juego la economía de muchos pensionados) para el que no está preparado y por qué lo aceptó.

El mismo presidente lo ha reiterado, o eso dice el comunicado de la Presidencia: “Los colombianos esperan y merecen funcionarios preparados, con pleno dominio de los asuntos bajo su responsabilidad y capacidad para entregar resultados desde el primer día”.

¿Y entonces por qué lo nombraron? Porque lo cierto es que al tercer día ya se habían dado cuenta de que no cumplía con esa lista y lo sacaron del cargo. Quizá se puso a pasar tiempo de calidad con la familia por la noche en lugar de ponerse a estudiar para la intervención aquella (la ironía es mía). Y entonces estuvo nombrado la irrisoria suma de tres días. Lo que cuesta la sinceridad cuando llega tarde: debió ser honesto (consigo mismo y con el país) antes de decirle sí al cargo para el que no estaba preparado, que su tesis de grado sobre la Ley 100 le daba experticia en otras lides (y no resultaba ser Navidad, como lo expresó él).

Pero se nos olvida que la corrupción (hay pequeños actos de corrupción aceptados socialmente) también empieza ahí, cuando aceptamos trabajos para los que no tenemos las credenciales porque nos puede más el bolsillo o, incluso más, la visibilidad.

Es peor si es un cargo público, que lo describe bien el comunicado de Presidencia: “En este Gobierno no hay cargos para aprender sobre la marcha cuando están en juego asuntos esenciales para la vida y el futuro de los ciudadanos. Las pensiones y los ahorros de los colombianos exigen el máximo rigor, conocimiento y responsabilidad”.

Otra vez: ¿Y entonces? Si está claro que está en juego la vida y el futuro de los ciudadanos y si se exige el máximo rigor, conocimiento y responsabilidad, ¿por qué no se dieron cuenta de las fallas en el proceso de selección?

Dónde está la promesa de tener solo funcionarios técnicos, muy expertos, muy responsables, muy trabajadores, muy firmes.

Porque hay dudas sobre la idoneidad de muchos otros. Quizá expertos y estudiosos sí, pero no en el cargo de su experticia. Para empezar, digamos porque la Cultura es más cercana a mí, la ministra de Cultura, la directora de la Biblioteca Nacional y la ministra del Deporte. Pero como esos no nos parecen tan esenciales para la vida, pues ajá.

Nada de pena ajena, que en un mundo capitalista, hasta la desesperanza cuesta.

Otros escritos de esta autora: https://noapto.co/monica-quintero/

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