Las ciudades que amamos

Santiago Silva

«La mezcla de alegría y tristeza de la calle Barbacoa; la tensión constante del parque Bolívar, en el que en cualquier momento puede haber un espontáneo performance o una pelea entre los borrachos que toman sol en sus bancas, o ambas; los altivos edificios de El Poblado, incrustados en bosquecillos de viejos árboles y flanqueados por quebradas.»