¿Priorizar o improvisar el desarrollo?

Los nombramientos presidenciales no son simples trámites administrativos: son una radiografía del poder. Muestran las prioridades del gobierno. Abelardo de la Espriella (@ABDELAESPRIELLA) completó su gabinete ministerial antes del 7 de agosto, sin embargo, vários días después, el Departamento Nacional de Planeación (@DNP_Colombia) sigue sin director o directora en propiedad. Hay una persona encargada.

En este sentido, ¿qué lugar ocupa la planeación en la jerarquía de prioridades del nuevo gobierno?

El reloj ya corre. La Ley 152 de 1994 dispone que la formulación del Plan Nacional de Desarrollo comienza desde la elección presidencial y asigna al DNP la coordinación técnica del proceso. El proyecto consolidado debe llegar al Consejo Nacional de Planeación a más tardar el 15 de noviembre; este debe emitir concepto antes del 10 de enero; y el Gobierno debe presentar el proyecto definitivo al Congreso antes del 7 de febrero. Desde la posesión son 100 días para el primer gran hito y 184 para llegar al Legislativo.

No se trata de otro documento oficial. Durante más de tres décadas, el Plan de Desarrollo ha sido un instrumento de planeación que ha articulado formulación, decisión, ejecución, seguimiento y evaluación de las políticas públicas en Colombia, por lo que el país es un referente en América Latina. Ligado a esto, también institucionalizó una innovación democrática importante: la planeación participativa. A través del Consejo Nacional de Planeación (@CNP_col) y de los Consejos Territoriales de Planeación, actores económicos, sociales, culturales, ambientales, comunitarios, entre otros, participan en la planeación del desarrollo de cada territorio.

Es, además, el escenario donde la plataforma electoral debe empezar a convertirse en gobierno: objetivos, programas, proyectos, metas, indicadores y recursos. El Plan Plurianual de Inversiones conecta prioridades con financiación. Para dimensionarlo, el PND 2022-2026 estimó inversiones iniciales por $1.154,8 billones. Planeación no es una carga burocrática para el estado, por el contrario, ayuda a ordenar la arquitectura económica, social y territorial de Colombia.

El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió este lunes 10 de agosto al país, con epicentro en Chocó, vuelve más visible la diferencia entre priorizar e improvisar. El Gobierno hizo lo que correspondía: con la UNGRD (@UNGRD) convocó el Comité Nacional para el Manejo de Desastres y activó la respuesta institucional. Pero atender una emergencia no sustituye la obligación de planear la reducción de vulnerabilidades antes de que llegue la siguiente.

La ausencia de un nombramiento definitivo en el DNP no demuestra por sí sola que la planeación sea menos importante. Pero las prioridades de un gobierno también se leen con el tiempo: cuáles nombramientos hace en los primeros días, dónde instala liderazgos durante el empalme y qué deja en encargo, incluso en los primeros días de gobierno. Los Ministerios tuvieron titulares desde el comienzo y Planeación todavía está esperando.

Los terremotos no pueden predecirse. Las vulnerabilidades sí pueden reducirse. Pero con planeación. 

Otros escritos de este autor: https://noapto.co/juan-felipe-suescun/

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