noséqué 

Y en la mitad de la fiesta, ¿era una pista de baile?, ¿una barra?, ¿la sombra de una palmera?, no sé, pero lo que sea, apareció su rostro como bendecido, como si quisiera detenerlo todo por cualquier motivo. Creo que trajo un mensaje, no sé, es que estaba ya demasiado prendido de estrellas esa noche, tragos apresurados me embutió no sé quién. Lo que sé me lo contaron, sí, todo esto es chisme. ¿Eso les gusta? 

Electrónica sonaba. ¿O retumbaba? No me explico mi gusto hipnótico por esa música como de hospital, como de enfermera, como de última hora o como anuncio de balacera. Pero bailo a ojo cerrado. O bailé, porque ya abrí el ojo otra vez y hace silencio, a veces, al amanecer. Alguien debería gritar por el balcón los domingos para exigir, sin mesura, que apaguen los alumbrados. Digo, que apaguen las voces que buscan algún fondo bonito en las aceras para grabar un video, decir una o dos frases cualquiera y «subirlo» (¿al paraíso? ¿O dónde es arriba que no veo?) A veces soy yo el que grita por el balcón. ¿Y qué? ¡Hijos de…!, pero todo pegado. Una sola palabra bastará para sanarme.

Pero algo estaba diciendo yo. Ah, sí, ya. El chisme. ¿Igual y a ustedes qué les importa? A mí tampoco. ¿Entonces para qué? El otro día me bajaba de un bus azul cualquiera de los de siglas ilegibles que la gente acá se rebusca cómo pronunciar, y me sorprendí al ver que dos ¿o eran tres? pasajeros se detenían en sus pantallas y seguían viendo videos que mostraban cómo se caía todo. Pantallas reproducen ad aeternum una tragedia y alguien se atreve a decir que se va a acabar el mundo… ¿Otra vez? ¡Qué aburrición! El mundo ya se acabó. ¿Y qué? Dele play. Muestre a ver cómo se cayó la nevera, el cuadro de la abuela, el café de la mañana. ¡Ushhhhhhhhhhhhhhhhhh _______[insertar palabrota de su preferencia]______!

Pero ya recordé, espere. Antes del baile, algo hablábamos, sí. Como casi siempre, cuando solo se bebe cerveza y, conocedores del hacinamiento posterior, rehuimos los tragos fuertes. No estoy hablando de mí. ¿Hace falta aclararlo? En fin. ¡Chismosos lectores de palabras embutidas en un reel! ¡A dormir! Hablábamos sobre la impopularidad neoposmoderna de la compasión, ¿o posneomoderna?, no, la primera suena mejor. ¿Será este el siglo del renacimiento del dedo señalador? ¿La hoguera invertida? ¿Por qué todo se repite y ya nada se piensa? De la compasión por el ofensor, el responsable, el victimario, el ofensor, el funado (del español finado o ¿cancelado?), no por las víctimas. Poco popular el tema, ¿no? No sé. Igual y el mundo ya se acabó…

Hablábamos en general, pero todo se entiende personal y se conversa en sentencias. ¡Qué aburrición! «Pues preguntémosle a chadgipiti o a míster jugol y ¡click!», dicen los insípidos quitasueños que andan sueltos por estas fechas y listo: «¡Cerrada la conversación!», exclaman satisfechos con una primera definición. Insisto, a veces soy yo el que grita. ¡Hijos de…! ¿En mayúsculas será mejor? No sé.

Después, cuatro tragos, ¿o cinco? ¿o seis? No sé. Algo había que despedir. El miedo, tal vez. Ese mareo cansón que queda después de un temblor. ¡Salud! Y una mano mediana me agarró, me levantó y me despegó hacia el baile. Cosa que, advierto para la posteridad (porque el mundo se acabó ya y, sin embargo, alguien lee esto al amanecer… ¿alguien lee?), no sé hacer. Puedo cantar un poco, pero bailar, pues… No. Soy tieso, más bien. Pero, insisto, ¿hace falta aclararlo? ¿Igual y a ustedes qué les importa? En fin.

En su rostro lívido y silencioso adiviné el color de sus ojos. Impresión personalísima, relativa: se hizo silencio. Quietud. Solo se puede hablar de una mirada cuando se juntan ojos con ojos, lo demás es puro acoso o aburrición. (Ahí tienen otra frase para un reel…, con eso basta, ¿no?, ¿ven mi compasión?) Después nos sentamos otra vez, es fácil intuir por qué… Pero hablaba tan rápido, como en por dos, a veces en uno punto cinco. ¿Y el cero? El cero y el silencio son lo mismo: escuchan, suman sin sumar y hablan sin hablar. ¿Cuáles son esas notas de voz que todavía se escuchan en cero? Esas me interesan. ¿A ustedes no? Pero bueno, en todo caso, no sé… No le entendí nada. ¿Qué es lo que todavía se dice despacio? Ya lo olvidé. Me voy, tengo cosas que hacer, ¿vomitar?, tal vez, no sé qué.

Otros escritos de este autor: https://noapto.co/martin-posada/

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