Mapa para resistir sin comprometer la quincena

Medellín se homogeneizó en oferta gastronómica y de bares. Todos con las mismas luces neón con palabras en inglés, todo muy “vibe” muy “good”. Los menús de los restaurantes se copian unos a otros mientras compiten por cuál cobra más por lo mismo.

Ahora corre el rumor de que la burbuja se está desinflando. La caída del dólar y el menor turismo ya se sienten en restaurantes, bares y hoteles. Y si esa burbuja estalla, los primeros en caer serán los meseros, las cocineras y los bartenders. Evitar que eso termine en desempleo e informalidad le toca a la administración municipal, junto con el sector privado. Ojalá le pongan creatividad, que no siempre ha sido el fuerte de nuestros líderes.

¿Qué hacemos mientras tanto? Pues, insisto: resistir. Esta lista es para los que trabajamos, somos clase media y, sin mucho espaviento, queremos seguir disfrutando de la ciudad sin que una salida nos comprometa la quincena.

Aviso que mi mapa es parcial y se queda, casi todo, en el barrio en el que vivo: El Poblado. Será la melancolía de querer vivir en comunidad (aun en este barrio tan lleno de hoteles, hostales y torres de apartamento), de cruzarse con caras que de tanto verse se vuelven familiares. Algunos de estos lugares son de gente que quiero, así que soy parte interesada. Pero quedarse en el barrio que se llenó de neón también es una forma de resistir.

Si quieren oferta vegetariana recomiendo Real Vegetal (a propósito, ¡feliz cumpleaños!) que ofrece una carta memorable. Uno se pasea por el menú y de pronto se queda en el curri, el carpaccio de remolacha, los tacos de orellanas o la sopita de frijol. ¡Qué disfrute! Platos entre 25 mil y 40 mil pesos.

En la misma línea, las mujerotas de Coraje son excepcionales. El nivel de creatividad para ofrecer cada día un plato vegetariano más rico que el del día anterior, sin repetirse en meses, es de no creer. Descúbralas y dese cuenta de semejante talento. Menú del día a 28 mil y platos de la carta desde 13 mil pesos.

¿Carne? Qué tal un pasón por Malevo. El equipo de argentinos más amables de Medellín, dispuestos a ofrecer vinos y cortes de carne tratados de manera magistral a precios muy competitivos. Platos desde 35 mil pesos.

Para encontrarse con los amigos, la Tienda del Ruso. Esa esquinita maravillosa que tiene mil nombres pero que es inconfundible. O mi muy querida Típica, donde están el mejor café y los baristas mejor preparados; un lugar genuino, cuidadoso con los caficultores y con los clientes. Lugares en los que uno paga y se va sonriente y no adolorido.

Saliendo del barrio, volví hace pocoa La Floresta. ¡Qué parque tan precioso!, con el espacio público cuidado y acogedor y con lugares como La Casa del Alimento y Noches de Bolero que lo dejan a uno boquiabierto y feliz.

Para terminar este incipiente mapa de resistencia, no olvidemos Homero Manzi y Bolero Bar, lugares en los que han logrado mezclar renovación y tradición con música y arte y que mantienen precios de vieja data.

Frente al neón, yo me quedo en una mesa con luz amarilla, un tinto y alguien que me salude por mi nombre. Eso es lo que quiero que esta ciudad conserve. El mapa está incompleto: ¿qué lugares le agregarían?

Otros escritos de esta autora: https://noapto.co/maria-antonia-rincon/

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