Para escuchar leyendo: El costo de la vida, Juan Luis Guerra.
Continuando con las reflexiones frente a los retos que enfrentará el próximo gobierno nacional, quisiera proponer unas consideraciones a propósito del empleo en Colombia; una tarea crucial frente a un panorama marcado por la globalización, los avances tecnológicos, las inequidades sociales y los efectos de las crisis económicas y sanitarias.
En un contexto como el actual, caracterizado por un desempleo juvenil alto y una creciente informalidad laboral, el próximo gobierno tendrá que ser visionario y audaz para crear políticas públicas que no solo generen empleo, sino que aseguren trabajos dignos y sostenibles, que incentiven la formalidad en el más amplio sentido de la palabra.
Uno de los primeros retos que enfrentará el próximo presidente, será la recuperación del empleo formal tras la pandemia del COVID-19, que dejó a millones de colombianos sin trabajo o en condiciones precarias. Aunque el país ha logrado importantes avances en la reactivación económica, el desempleo sigue siendo alto, especialmente entre los jóvenes y las mujeres. Según el DANE, el desempleo juvenil supera el 20%, y las mujeres, aunque constituyen un porcentaje importante de la fuerza laboral, siguen enfrentando obstáculos relacionados con la brecha salarial y la discriminación.
En este sentido, una de las tareas prioritarias será fortalecer el mercado laboral formal. La informalidad laboral, que afecta a más del 60% de los trabajadores colombianos, no solo es una fuente de vulnerabilidad para ellos, sino que también limita el desarrollo del país al evadir impuestos y restringir el acceso a la seguridad social. Incentivos fiscales, simplificación de trámites y programas de capacitación empresarial serán fundamentales en este proceso.
Otro reto será la adecuación de la fuerza laboral a los nuevos tiempos. La revolución digital y la automatización de procesos están transformando rápidamente el mercado de trabajo, desplazando empleos tradicionales y creando nuevas oportunidades en sectores como la tecnología, la inteligencia artificial y las energías renovables. Sin embargo, la brecha de habilidades es un desafío crítico. Según estudios de la OCDE, más de la mitad de los trabajadores colombianos tienen un nivel de educación insuficiente para adaptarse a los cambios que impone la digitalización. El próximo gobierno deberá poner el foco en una educación y capacitación laboral más orientada a las habilidades del futuro. Esto incluye no solo la formación en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM), sino también el fomento de habilidades blandas como la creatividad, la resolución de problemas y el trabajo en equipo.
El empleo juvenil, un tema recurrente en el debate social, también será un reto mayúsculo para la próxima administración. La transición entre la educación y el mundo laboral es un proceso complejo, y muchos jóvenes colombianos carecen de las oportunidades necesarias para entrar en el mercado de trabajo con garantías. El empleo juvenil no solo está vinculado a la falta de experiencia, sino también a la escasez de programas que promuevan la inserción laboral efectiva. Es urgente que el gobierno promueva políticas que fomenten la vinculación de los jóvenes en sectores estratégicos como la economía digital, el turismo, la agricultura sostenible y la industria creativa. Además, las políticas deben incluir incentivos a las empresas que ofrezcan prácticas laborales y contratos formales a los jóvenes.
Finalmente, la calidad del empleo será otro de los grandes desafíos. En un país con una alta tasa de informalidad, no basta con crear puestos de trabajo; también es necesario garantizar que estos sean dignos. Esto implica mejorar las condiciones laborales, aumentar los salarios mínimos, promover la igualdad de género en el trabajo y asegurar la protección social para todos los trabajadores, especialmente aquellos en sectores vulnerables como la agricultura, la construcción y los servicios.
En resumen, el presidente entrante tendrá ante sí un panorama complejo, pero lleno de oportunidades para transformar el mercado laboral colombiano. La formalización del empleo, la adaptación a la economía digital, la creación de empleo juvenil y la mejora de la calidad del trabajo son desafíos que requieren de políticas públicas integrales y de un compromiso real con la inclusión social y económica. Si Colombia logra enfrentar estos retos de manera efectiva, podría estar construyendo no solo un mercado laboral más robusto, sino también una sociedad más equitativa y próspera para todos.
La pregunta es clara, señores precandidatos ¿Son capaces de responder ante estos retos? ¿Saben cómo y qué hacer para atenderlos? El país necesita soluciones, la gente merece vivir mejor.
Ánimo.