Ilusa o ignorante

Supongo que la recomendación llega porque me gusta ver cuentas con trucos para pronunciar mejor inglés: es un gringo que vive en Colombia y explica sus vivencias: desde no entender una situación hasta por qué hay que casarse con una colombiana.

El de casarse con la colombiana me eriza los pelos (de fastidio): que si nació antes de los noventa, pues mejor porque como han vivido momentos muy difíciles (por la violencia, no lo dice, pero se sobreentiende), esperan menos y aprecian más, entonces no siente tanta presión y cuando él quiere dar, ella es superagradecida. El video lo termina diciendo que son genéticamente bendecidas y la voltea para mirarle el culo.

Lo del culo lo repite en varios videos.

Y no solo él, porque de estos extranjeros explicando las maravillas de Colombia, en inglés porque si acaso han aprendido español, hay varios.

El otro que me he topado dice que le gusta Bogotá por el clima: nunca hay mosquitos. Y que cuando vayan a una cita con una colombiana no demuestren mucho que están pensando qué comida tan barata, qué vino tan barato, qué vida tan barata, para que no se vayan a aprovechar de su dinero.

En últimas son videos de extranjeros para extranjeros: que si una colombiana te dice en la primera cita que tiene un familiar muy enfermo y necesita dinero, salga corriendo, porque usted está buscando una relación transformadora y no transaccional.

Cuídese, hermano.

La pendeja soy yo que veo los videos, claro, pero es que me quedo pensando cómo se alimentan los estereotipos. Nada más feliz cuando uno está afuera del país y dice que es colombiano y le preguntan por Shakira y Karol G y no por Pablo Escobar.

Pero luego pienso en esa canción de Karol G de Latina Foreva que dice que “todos quieren una colombiana, una puertorriqueña, una venezolana, una domi’ que lo mueva rico… son tremendas mamis, todos tienen qué pique. Teta y nalga, te-teta y nalga”.

Simone de Beauvoir escribió sobre esa manía de definir a la mujer desde afuera, como la otra, la que existe según lo que alguien espera de ella. Aquí la cosa viene con nacionalidad: la colombiana agradecida, sabrosa, de teta y nalga. Una persona convertida en personaje antes de que alcance siquiera a presentarse.

Tal vez no me sienta identificada porque no tengo ni teta ni nalga y aun así soy colombiana, pero quizá porque me gustan varias canciones de Karol G y celebro sus logros y su perseverancia, la canción me decepcionó cuando salió: espero más de ella como artista. Más que ayudar a reforzar estereotipos. Porque los artistas sí tienen una posición en el mundo y sus canciones y sus pronunciamientos sí tienen efectos sociales. Claro que hay más artistas haciendo lo mismo, y hombres sobre todo, pero yo no los escucho.

Uno podría decir, ay, es que son solo estereotipos, eso no es verdad, pero cuántos extranjeros están en Colombia buscando los culos famosos. Que no se nos olvide que tenemos tremendo problema de turismo sexual.

Ahora, cuántos no llegamos a otros países con estereotipos alimentados por la televisión y las redes sociales: que en Estados Unidos todos son gordos y hasta el agua engorda.

Y lo repetimos como loros mojados.

El problema, para empezar, es que nos perdamos la oportunidad de conocer una cultura, de descubrirla, de escucharla, y en cambio reforcemos la ignorancia, repliquemos falacias, ayudemos a la construcción de esas maneras de ser. Que nos quedemos callados. Que nos riamos de esos videos que generalizan y nos pintan a todos de la misma forma.

También que les creamos tanto a las redes sociales: y si no, véannos ahí siguiendo a un montón de influencers expertos en nada. Pero ajá, ese es otro tema.

Qué hacer como individuos para salirnos de ese círculo vicioso de hablar de lo que no sabemos. Una sola experiencia no nos hace expertos en una cultura, por ejemplo. Cómo dejar de creer que lo sabemos todo y podemos opinar de todo. Cómo dejar de repetir que todos somos así (porque habrá algunos así, supongo que de ahí viene el estereotipo).

En fin. Ilusa o ignorante.

Supongo que más que una columna, tengo preguntas.

Otros escritos de esta autora: https://noapto.co/monica-quintero/

Califica esta columna

Compartir

Te podría interesar